Aseguran que el gobernador chaqueño es el “preferido” de la Presidenta para ser su compañero de formula en 2011 por el FPV, aventajando a su par cordobés, Juan Schiaretti. El problema es que Capitanich no tiene un “heredero” fuerte que pueda ganarle a la Alianza en la provincia. Las encuestas lo definirán todo.
Pero muchas cosas cambiaron tras ese suceso y una de ellas fue que la Presidenta, además de convertirse en la candidata natural del Gobierno, aumentó su imagen positiva en todo el país, incluso en las zonas donde tenía mayor rechazo, como la ciudad de Córdoba.
Este escenario disminuyó la necesidad del Gobierno de necesitar de Schiaretti, quien, por otra parte, sigue con una tensa relación con la Casa Rosada, donde reclama fondos atrasados por planes de viviendas y otros programas nunca implementados.
“El conflicto con el campo provocó una relación dañina del Gobierno con la Casa Rosada”, define un allegado a Schiaretti. Y aporta datos: “Según un estudio de la Fundación Konrad Adenauer, en 2010 sólo se ejecutó el 16% del programa de viviendas para Córdoba, mientras que provincias como Santa Cruz y La Pampa recibieron tres veces más de lo que tenían presupuestado”.
En Chaco todo es distinto. Fuentes con acceso a la quinta de Olivos dicen que un chiste recurrente es que a “Coki” (como le dicen a Capitanich) “le debería dar vergüenza pedirle más plata a Cristina”, por la cantidad de obras que liberó.
Muy distinto a Schiaretti, el gobernador del Chaco jugó fuerte con el Gobierno durante la pelea con el campo y eso le valió un reconocimiento de la Presidenta, a quien, además, le agrada su perfil tecnócrata y su manía de realizar informes de gestión.
Cuando Kirchner era la primera opción del Gobierno, la carrera por las vices tenía como marco la necesidad del Gobierno por reforzar algunas zonas donde el nivel de rechazo era alto y la manía de algunos gobernadores o referentes regionales de encontrar un destino, como el caso del sanjuanino José Luis Gioja o el tucumano José Alperovich, ya decidido a una reelección.
Con Cristina en alza, existe la posibilidad de que ella elija a su preferido sin escuchar presiones.
El problema de Capitanich es que, si abandona la gobernación, podría facilitar la vuelta de la UCR, sobre todo porque no tiene un nombre fuerte como heredero, por ello es que ya sostuvo que irá por la reelección el próximo año.
Si Capitanich al final de la carrera desiste de acompañar a Cristina en 2011, la idea del ex senador sería volver a la Cámara alta en 2013 y aprovechar el impulso de esa elección como plafón para una hipotética candidatura presidencial. Por ahora, nada más y nada menos que el preferido de Cristina.




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