Caos en varias ciudades británicas

Hay muchas zonas inundadas por las fuertes tormentas

Un hombre murió y unas 130.000 personas se quedaron sin energía eléctrica en Gran Bretaña por las fuertes tormentas y vientos que azotan al país desde hace varios días, que empeoraron aún más la situación de zonas ya inundadas y provocaron ayer un caos en el transporte.

Ante la gravedad de la situación, el primer ministro británico, David Cameron, reconoció las condiciones climáticas excepcionales, pero advirtió que habría que "hacer mejor las cosas" para protegerse de futuras inundaciones.

"No podemos permitir que vuelva a pasar esto", dijo Cameron a la BBC. "Por supuesto que uno tiene este tiempo que no es normal, pero como país debemos hacer mejor las cosas para volvernos más resistentes", agregó.

Cameron en persona está comandando las cuestiones logísticas que se presentaron a partir de las tormentas, y presidió ayer la reunión del comité de emergencia (Cobra), dedicado a resolver los problemas por el temporal.

El oficial del ejército que encabeza las tareas de ayuda calificó la situación como "una crisis natural casi sin precedente".

En los últimos días, las condiciones meteorológicas fueron verdaderamente excepcionales. Las ráfagas de viento en el oeste de Inglaterra y en Gales superaron anteanoche los 160 kilómetros por hora, según la agencia meteorológica británica, y se estima que a causa de las lluvias el río Támesis podría llegar a su nivel más alto de los últimos 60 años.

El director de la Agencia de Medio Ambiente, Toby Willison, advirtió que el sur de Inglaterra podría sufrir el invierno más húmedo en varios siglos. "Fue la peor lluvia en enero desde 1776, y creemos que este diciembre, enero y febrero serán los más lluviosos en 250 años", dijo.

Un hombre de unos 70 años murió supuestamente electrocutado después de que un árbol derribara unos cables eléctricos en Wiltshire, señaló la policía. En tanto, la Asociación de Redes Energéticas informó que unos 130.000 clientes están desde anteanoche sin luz.

Los servicios de emergencia informaron del rescate de más de 850 personas de sus casas a lo largo del Támesis, en Surrey, desde el domingo.

Estas condiciones meteorológicas causaron además un verdadero caos en el transporte, con el cierre de autopistas y puentes.

En algunas localidades, como la de Datchet, cerca de Londres, las vías ferroviarias están inundadas, por lo que el servicio de trenes fue directamente cancelado; los recorridos son cubiertos por ómnibus.

El ministro de Transporte, Patrick McLoughlin, prometió ayer en el Parlamento que el gobierno facilitará el equivalente a 100 millones de dólares para reparar las líneas ferroviarias.

"Es importante asegurar que la red de transporte será resistente en el futuro a amenazas de este tipo", agregó.

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