Sin distinción partidaria, los postulantes apuestan a pegatinas y pintadas en espacios públicos para hacer propaganda de sus pretensiones políticas.
Las aspiraciones de los portadores de los apellidos que enchastran los lugares públicos van desde una banca para algún Concejo Deliberante hasta la presidencia de la nación. El entusiasmo de los autores de pintadas y pegatinas no tiene nada que ver con la importancia del cargo del beneficiario del marketing más económico dentro del abanico de posibilidades publicitarias a disposición del proselitismo político.
A las promociones para las elecciones generales de octubre hay que sumarles todas las acciones encaradas por candidatos a internas partidarias y las de otros que ni siquiera llegarán a competir en las urnas pero se plantearon ante los medios como supuestos postulantes. En este sentido, son casos ejemplares los de los precandidatos a la gobernación del peronismo que se bajaron sin pelear para dejarle la pista libre a la fórmula surgida del pacto entre el operador presidencial Juan Carlos Mazzón y el gobernador Celso Jaque.
El que más propaganda hizo entre los postulantes fallidos del justicialismo fue el secretario general de la Gobernación, Alejandro Cazabán, aunque su publicidad estuvo más bien apuntalada en medios de comunicación y espacios públicos habilitados para tal fin. Distinto es el caso del ministro de la Producción, Raúl Mercau, que empapeló distintos lugares del Gran Mendoza y, a más de tres semanas de quedarse afuera de la pelea, su cara sigue siendo parte de la escenografía pública gracias a que nadie limpió los puentes y paredes que soportaron la pegatina de sus afiches.
Guillermo Carmona, quien se negó a declinar su postulación a la gobernación tras el cierre del pacto Jaque-Mazzón, tiene las pintadas más prolijas de toda la campaña electoral 2011. Esto gracias a la mano de la autodenominada “Banda de Guillermo Pereyra”. Los “pintores” que responden al líder del Centro Empleados de Comercio tienen varios años de experiencia en pintadas y en los procesos previos a cada elección dan muestra de ello (ver foto de la página 18).
Otro precandidato fogoneado por el método del enchastre es Pablo Cazabán, hermano del secretario general de la Gobernación, quien pretende la postulación a la intendencia de Godoy Cruz del PJ. Desde el mismo departamento se promovieron las pintadas para el radical Alfredo Cornejo, quien pretende cambiar la intendencia por la gobernación, aunque la definición dentro de su partido está revuelta.



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