El candidato para la intendencia "puedo ser yo o Nacho Aramburu"

El candidato para la intendencia "puedo ser yo o Nacho Aramburu"
No descarta ser candidato a intendente pero se juega renovar su banca de diputado. Admite que los acuerdos este año serán tan complejos como en 2009. Dice que los argentinos tienen una lectura muy particular de la muerte. Y admite errores opositores en la resurrección presidencial. Los acuerdos locales y la Cooperativa. El aumento del agua como inexorable.
Lejos, muy lejos quedó aquella apuesta fuerte de 2003. Cuando Mario Cura tuvo en sus manos esfumar la invencibilidad de Helios Eseverri. Pero en los últimos veinte días de campaña la habilidad del veterano gladiador lo dejó en el camino. Y el contador de La Casita y la Lista Amarilla de Coopelectric tomó el camino de La Plata para seguir presente en la arena imprevisible de la política. El 10 de diciembre termina su gestión como diputado provincial por el Pro-Peronismo (así se llama su bloque actual donde conviven macristas, duhaldistas y felipistas) y él, con el apoyo del Pro bonaerense, busca renovar. Aunque dice no descartar una eventual candidatura a la intendencia. Mucho menos crítico del gobierno municipal que del provincial, no desmiente acuerdos comunales que permitan a Coopelectric no perder el tren en la gestión de los servicios básicos como el agua. Para el que llegó al Concejo una propuesta de aumento del 51%.

En su despacho del Anexo de Diputados, en calle 53, habló largamente de la construcción política de estos tiempos. Cuando el kirchnerismo muestra una resurrección poco explicable y el peronismo federal intenta reconstruirse.

Sobria como él mismo, la oficina ofrece un sillón de cuero negro y arriba, en su cabecera, un cuadro donde aparece Felipe Solá a caballo, con atavío gauchesco. Sobre el escritorio, tres diarios: El Día, Clarín y Ambito. Pide mate cocido y agua. Repite el agua. Y no esquiva ninguna pregunta.

-Ya falta muy poco para el futuro. En su caso, ¿pasa por renovar la banca?

-Es que falta poco y mucho. El 11 de febrero de 2009 se hace el acuerdo entre Macri, Felipe y De Narváez pensando en una elección en octubre. Hubo un violento adelantamiento de la elección por parte de Kirchner. Esto demostró que las campañas ya no son como antes, que la forma de llegar era totalmente distinta. Antes uno empezaba por las reuniones barriales, entidades intermedias, recorridas y caminar, caminar. Y hoy las campañas son mucho más mediáticas, con un discurso que pueda tener llegada a la gente. Desde esa óptica todavía hay tiempo. Yo siempre estoy en el esquema de Felipe, que sigue con su candidatura a presidente planteada pero hay conversaciones para reeditar el acuerdo de 2009. Yo no tengo decisiones tomadas pero me gustaría renovar la banca.

-Es difícil situarlo a Solá. Es tan imprevisible como ustedes a nivel local.

-Los posicionamiento locales tienen su correlato con los provinciales y nacionales, es la lógica. Nuestra referencia está siempre en el liderazgo de Felipe Solá. Uno siempre está pendiente del armado nacional y provincial y las acciones locales van en ese sentido.

-Sin embargo a ustedes se los ve muy cerca de la gestión de Eseverri, aunque estén lejos del gobierno nacional.

-Nosotros en el plano local tenemos la prudencia y la buena relación que podemos tener con el Intendente y cuando está trabajando bien no podemos hacer oposición por oposición misma. Más allá de que tenemos diferencias en algunos temas, por eso no somos lo mismo. Nos gustaría que tuviese una dirección distinta en algunas áreas...

-¿En cuáles por ejemplo?

-Yo planteé cuando era candidato a intendente la importancia del turismo; si bien Eseverri está haciendo algunas cosas, no lo veo con la fuerza necesaria, no avanzó todo lo que podía haber avanzado. Uno cuando recorre ve que hay lugares que son explotados concretamente y dejan recursos. Olavarría no lo tiene dimensionado. El año pasado había una enorme exposición de turismo en la Rural en capital. Llegué y fui. Estuve recorriendo y vi todos los distritos que promocionaban turismo. Llegué al de Olavarría y el stand estaba vacío. No había nadie. En mi campaña la idea del turismo era una idea fuerza importante. Nosotros podemos recibir el turismo de fin de semana largo y no se hace. Tendría que haber un apoyo municipal al deporte, Olavarría podría ser una plaza deportiva y no lo es. Tenemos llegada de aviones, ferrocarril... bueno, tenemos vías... y rutas. Es una ventaja para poder potenciar el deporte e impulsar los créditos locales. Nosotros no nos destacamos en ninguna disciplina. Tandil encontró la veta del tenis y de los futbolistas... no es una actividad autónoma, sino que el Estado tiene que tener la iniciativa. El traslado de la playa de maniobras, que yo hubiera impulsado.

-La negativa sistemática, ¿habrá tenido que ver con no fastidiar a Loma Negra?

-No sé cuál fue el motivo, pero estratégicamente Olavarría necesita sí o sí trasladarla. Molesta, en el medio de la ciudad, la partió en dos. No veo acciones ahí. Hay que potenciar a Olavarría en la producción de carne. El 85% de nuestras tierras están dedicadas a la ganadería. Y fundamentalmente con pastos naturales. Uno puede vender esa carne con una certificación hacia el mundo que reclama volver a lo natural. Si bien es cierto que la Argentina fue el tercer exportador y ahora está dentro de los diez. Pero yo lo planteé en la campaña como algo muy beneficioso para la ciudad.

-Con estas convicciones, ¿por qué no volvió a ser candidato?

-Son los momentos y los tiempos. En 2003 consideré que yo podía aportar mucho, estaba haciendo un trabajo con los barrios y la gente. Perdí y Felipe me convoca para ser Contador General de la Provincia. Después me apoya para que sea diputado. Ya hace ocho años que no estoy en el cotidiano de Olavarría. Voy los fines de semana, atiendo gente, pero una actividad permanente, como requiere el impulso de una candidatura a intendente es complicada. No imposible, tampoco está descartada, ¿eh? para nada. Pero a los procesos uno los tiene que cerrar. Cuando fui contador, empecé un montón de cosas que no me alcanzó el tiempo para terminarlas. Fue un cambio muy grande, el ámbito platense que es muy distinto, estaba alejado de mi casa. Vos sabés que mi perfil personal siempre es más ejecutivo que legislativo. En la cámara al principio yo estaba perdido como turco en la neblina... (se ríe) como Mario Cura en la neblina... me costaba. Cuando le fui tomando la mano, aprendí muchas cosas y en unos meses se termina.

-Bueno, pero es mucho más cómodo estar en una banca que hacerse cargo de la intendencia de la ciudad...

-Es posible, es posible. La tarea es más cómoda. pero la dimensión política de quien es un diputado y la de un intendente es diferente. El intendente es el jefe del distrito, al que consulta el Gobernador... los diputados tenemos un rol pero la dimensión es mucho menor. La actividad es más tranquila porque no estás con el problema cotidiano de las 7 de la mañana en el despacho.

-Entonces, ¿cómo se va a parar el curismo?

-Nosotros tenemos candidatos a intendente. Puedo ser yo, aunque hoy te digo que en términos generales no va a ser así. Trataría de enfocarme para la renovación de la banca. Nos paramos dentro de un esquema que todavía no está consolidado, esperamos que se dé el acuerdo político para un frente. Si empieza a cerrar, las cosas para abajo se empiezan a acomodar.

-Para abajo es complicado. De Narváez, Solá y Duhalde, en Olavarría implican Marcelo Urlézaga, Mario Cura, Mingo Vitale y Liliana Schwindt, y Carola Patané. ¿Qué acuerdo puede ser posible?

-La elección pasada tuvo sus grandes complicaciones, con listas caídas, colectoras, pero nosotros planteábamos la mayor apertura posible. Porque entendíamos que podía ser un buen mensaje para la sociedad. Por eso tuvimos nuestro espacio, Urlézaga tuvo el suyo, le propusimos a Liliana que tuviera el suyo, a Julián que encabezara la lista, y no quisieron. Liliana no quiso venir, Julián quería ser senador y pero todo esto generó mucha confusión. Es decir que el intento lo hicimos. Ahora va a ser difícil también. Nosotros no nos vamos a cruzar de brazos ni vamos a decir me voy de la política. Si no hay posibilidades de acuerdo tendremos que ir a internas. Candidatos tenemos. Nuestro concejal Nacho Aramburu es uno.

-Pero Marcelo Urlézaga quiere ser intendente. Liliana Schwindt diputada. ¿Con qué rol se queda usted?

-(Se ríe) Ajá. A mí me mandan en cana... ¿y después los votos quién los junta?... mirá, yo ya me estoy reuniendo todos los fines de semana. Lo que pasa es que el escenario es confuso, ¿que se complica abajo? Es probable. Pero el electorado común quiere ver las cosas claras arriba. Quiere saber quién va y se acabó. Vas a los barrios y te preguntan pero quién es el gobernador y el presidente. Hoy la claridad está sólo en el oficialismo. Pero el espacio se va a armar. Se va a armar, ¿eh?

-¿Cómo se explica la resurrección de Cristina? ¿Qué autocrítica se hace la oposición?

-Cuando se adelantan las elecciones, Kirchner es derrotado. No estaba en el manual de nadie y es derrotado. Pero era una elección legislativa y la composición del resultado recién se iba a reflejar cuatro meses después; Kirchner no se resignó aunque fue un golpe duro. Pero la oposición no aprovechó ese período para consolidar un espacio fuerte y en la gente había una gran expectativa. Creía que al otro día empezaban a solucionarse los problemas y no era así. Kirchner se levantó, jugó con las contradicciones, generó cosas y tomó la iniciativa. Después vino su muerte. Si uno ve cómo estaban las cosas antes de la muerte, era un escenario de tres tercios. Por qué cambia la cosa, qué hizo Cristina... evidentemente el pueblo argentino tiene una valoración sobre la muerte...

-Ricardo Alfonsín emergió de la nada misma después de la muerte de su padre.

-Ricardo no estaba en los cálculos de nadie. Se muere el padre y con una internita de cien mil personas se catapulta a ser candidato a presidente, cuando era Cobos. Y Cristina con su viudez y su silencio captó adhesiones y pasó a tener más del 50% en un momento. Esto jugó en contra de la oposición, que no reaccionó, el Peronismo Federal se fragmentó y ahora es el tiempo de la autocrítica y la reformulación. Yo espero la recomposición de este espacio. Aunque ese frente común del que se habla ahora de toda la oposición también me parece una locura

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