Por Jorge OviedoSI en el pasado reciente los empresarios confiaron en el rol disciplinador de Hugo Moyano, jugando en favor del matrimonio Kirchner para evitar el desborde en los reclamos salariales, hoy el sentimiento es completamente otro.
Los empresarios creen que hubo importantes señales de cambio: "Nadie quiere detener la inflación, incluso (Guillermo) Moreno está menos activo; a muchas empresa productoras de bienes les parece más fácil dar incrementos y tratar de subir los precios que enfrentar una negociación dura con toma de fábricas, como pasó con la alimentación", dice un negociador industrial. Fue el presidente de la UIA, Héctor Méndez, quien salió al cruce de estas conductas empresariales y sindicales. Por lo bajo hay quienes dicen que se trata de su renovada buena sintonía con los Kirchner.
En ese contexto, la peor situación sería para los prestadores de servicios con precios, tarifas o cuotas reguladas formal o informalmente, puesto que enfrentarían serias limitaciones para poder trasladar a sus ingresos el aumento de los costos.
"Néstor [Kirchner] está encantado con los festejos del Bicentenario y cree que le renovaron el apoyo y que la gente no tiene que enfrentar malas noticias; los gremios peronistas que quisieron contener a los nuevos sindicalistas de izquierda de la alimentación casi fueron desbordados. Con ese panorama nadie va a pisar el freno", asegura otro empresario. Los sindicalistas presionan y encuentran terreno propicio, y saben que nadie puede querer mejorar su imagen y hacer campaña electoral con conflictos laborales. Hasta Mauricio Macri ha conseguido pacificar algunos conflictos. Un intento de aproximación parece ser la buena relación con la Asociación de Médicos Municipales, que festejó un alza de entre 30 y 32%.



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