El candidato emitió una dura condena contra las tragamonedas. En 2008, como vice, presidió la sesión en la que se aprobaron más máquinas para el interior.
Ayer, para diferenciarse de los candidatos Ramón Mestre (UCR) y Olga Riutort (Fuerza de la Gente) que admitieron esa posibilidad, el postulante de Unión por Córdoba, Héctor Campana, le envió una carta a la Pastoral Social de la Arquidiócesis de Córdoba para remarcar que está “en total desacuerdo” con que se instalen tragamonedas “dentro del ejido” capitalino.
“Estamos convencidos –le escribió Campana a la entidad eclesial que más se ha opuesto a las slots y a los casinos– que existen otras formas de promoción turística para Córdoba sin necesidad de fomentar prácticas que puedan devenir en enfermedades como la ludopatía”. Y agregó: “Por convicción y porque estoy a favor de la vida y de la familia, una iniciativa de este tipo en la ciudad no favorece en ningún aspecto el desarrollo y fortalecimiento de los lazos familiares y de los valores que les inculcamos a nuestros hijos”.
Antecedentes. La terminante posición que Campana le transmitió a la Pastoral Social en esta ocasión contrasta con la que mantiene, desde hace varios años, la fuerza política que lo respalda.
En las primeras gestiones de gobierno de José Manuel de la Sota, el impulso a la apertura de casinos y la instalación de tragamonedas en todo el interior provincial desató una fuerte discusión con la Pastoral Social de la Arquidiócesis de Córdoba, un problema que enfrió la relación del PJ con el arzobispo Carlos Ñáñez.
Aquella política provincial no se ha modificado con Juan Schiaretti en el Gobierno. Es más, el propio Campana estaba a cargo de la presidencia de la Unicameral cuando, en diciembre de 2008, Unión por Córdoba impuso su mayoría para aprobar la ley 9587 mediante la cual se autorizó la instalación de más máquinas tragamonedas en el interior provincial, hasta un máximo de 2.400.
Campana tampoco hizo pública esta posición tan contrastante con el oficialismo cuando sus legisladores rechazaron o mandaron a comisión varios proyectos de ley presentados por la oposición para limitar, prevenir o aminorar los perjuicios que produce en las personas la adicción a los juegos de azar.
Pero las contradicciones no están sólo en el oficialismo. Ayer, el legislador radical Dante Rossi recordó públicamente los antecedentes de Campana y su silencio a la hora de aprobar la instalación de más slots.
Efectivamente, Rossi es uno de los legisladores que más proyectos presentó, junto con su correligionaria Ana Dressino, en contra de las tragamonedas. Lo curioso es que mientras estos dos parlamentarios radicales militan en contra de los casinos y los juegos de azar, el candidato a intendente de su partido, Ramón Mestre, es uno de los que ha admitido la posibilidad de cambiar las ordenanzas vigentes para permitir la instalación de slots en la ciudad de Córdoba.
La Pastoral, en contra. Ayer, la Pastoral Social difundió un mensaje para reafirmar su oposición a la instalación de tragamonedas y casinos en la ciudad y en la provincia.
“Deseamos pronunciar una vez más nuestro aporte a la sociedad y expresar lo nocivo que puede transformarse el juego de azar y tragamonedas en la vida de nuestros conciudadanos, y en ellos, de nuestras familias”, se lee en el documento. “Como lo expresamos en distintas reflexiones (...) en todo el país se ha multiplicado la oferta del juego de azar, lo cual puede favorecer actitudes adictivas”.
“Es importante hablar sin eufemismos –cuestionan–. El juego de azar es un negocio que mueve gran cantidad de dinero para beneficio de unos pocos en detrimento de muchos, especialmente de los más pobres”.
En este sentido, cuestionan que el Estado “que debe garantizar la protección integral de la familia”, estimule el juego.





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