La campaña electoral alemana pone en pausa a Europa

La campaña electoral alemana pone en pausa a Europa
Por el temor a la reacción de sus votantes, Merkel aplazó decisiones cruciales de la agenda regional y excluyó el tema del debate público
BERLÍN.- Nunca una elección alemana había despertado tanto interés en el resto de Europa. Pero, consciente de que el partido se juega en casa, la canciller Angela Merkel puso a Europa en un segundo plano: la excluyó de todo debate público y postergó temas decisivos de la agenda regional.

Europa quedó así en pausa, a la espera de que este domingo las urnas ratifiquen lo que anticipan las encuestas: una nueva reelección de Merkel.

"La campaña electoral alemana paralizó el continente como nunca se había visto antes en la historia de la Unión Europea", escribió Der Spiegel. Es una situación que evidencia las enormes rupturas internas que la crisis causó en la región.

"Señora Merkel, sus predecesores cristianos demócratas Konrad Adenauer y Helmut Kohl fueron grandes europeístas. Usted corre el riesgo ahora de pasar a la historia como la canciller que dividió a Europa entre Norte y Sur. ¿Cómo piensa evitar que esto ocurra?" Con esta pregunta, un inmigrante italiano se dirigió el lunes pasado, en perfecto alemán, a la canciller en un programa de televisión de la ARD.

"Alemania sabe que sin Europa nosotros no podríamos vivir en el bienestar", admitió Merkel con algo de dificultad, antes de recordar la solidaridad demostrada por Alemania hacia otros países y terminar diciendo: "Mi corazón late de manera muy entusiasmada por todos en Europa". No supo convencer.

No hay lemas de campaña de Merkel que sugieran nuevas propuestas en el marco europeo: la estrategia electoral de la Unión Cristiana Democrática que representa la canciller, apunta a tranquilizar al electorado y evitar contenidos incómodos.

Muy concretamente, a nivel europeo, esto quedó manifiesto cuando en junio la canciller frenó un acuerdo negociado entre los socios europeos para limitar las emisiones de los autos, una medida que habría afectado particularmente a los productores alemanes de automóviles de gran tamaño, como Daimler y BMW, un lobby de electores importante. Merkel intervino personalmente para bloquear el procedimiento, y recién después de las elecciones se volverá a hablar del tema.

También desaparecieron de un día para otro las iniciativas para el estímulo a la creación de empleo juvenil. En algunos países afectados por la crisis, el desempleo en este sector supera el 50%, y aun así la situación del empleo en Alemania es muy estable y positiva y los contribuyentes podrían no querer apoyar con su dinero iniciativas para la creación de puestos de trabajo en otros países.

Además, quedó más que congelado el debate acerca de la mutualización de la deuda a nivel europeo. Ningún político alemán sensato, tras echar un vistazo a las encuestas, se atrevería a tratar el asunto en campaña. En el corazón de Europa y en la recta final de la campaña electoral, la crisis que sacude el continente aparece como un asunto secundario, también entre la oposición.

Incluso se registraron tonos marcadamente euroescépticos o antieuropeístas. El recién nacido partido Alternative für Deutschland (AfD), que quiere echar del euro a los países con problemas y reducir la moneda única a un grupo de países "económicamente fuertes y homogéneos", hasta podría entrar en el Parlamento.

En tanto, en la carrera electoral en Baviera (ver aparte), el candidato socialcristiano Horst Seehofer propuso un impuesto para los extranjeros que pasen por las autopistas bávaras, lo que choca con todas las convenciones europeas y que sin embargo entusiasmó a sus electores.

Según la revista Der Spiegel, también en temas de política exterior, la que es considerada la mujer más poderosa del mundo (según la revista Forbes) "actúa como si todo el planeta pudiese pararse para esperar las elecciones en Alemania".

Es así que de la mano de Berlín las negociaciones para el ingreso de Serbia y Turquía a la UE fueron aplazadas. También, durante la cumbre del G-20 en San Petersburgo, Merkel se negó inicialmente a firmar un documento que apoyaba la intervención militar de Estados Unidos en Siria, en particular porque las encuestas en Alemania demuestran que una gran mayoría se opone a la intervención.

Lo más probable es que las elecciones premien de nuevo a Merkel quizá no como líder de una coalición de centroderecha, sino dentro de una gran coalición. Entonces le tocará cambiar de estilo a nivel europeo e internacional para no pasar a la historia por lo que el semanal The Economist definió como una "hegemonía reticente"..

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