El ex presidente Fernando De la Rúa estuvo anoche en Rosario y cumplió con la invitación de la Fundación Italia de hablar frente a unos 150 invitados. "Estoy con un cuadro gripal pero vine igual para que no crean que falto por temor a alguna protesta", dijo antes de entrar a la sala de audiencia de la casona de Jujuy al 2500.
"El Fondo nos negó la cuota de 1.000 millones de dólares y ahora a Grecia le están dando 146.000", comparó. Consultado sobre si puede caminar tranquilo por la calle, respondió que sí y que en general encuentra el "respeto de la gente".
—¿Grecia le hace acordar a usted también los sucesos de diciembre de 2001?
—Kirchner dijo una vez en Estados Unidos que si la actitud del Fondo hubiese sido distinta se habría evitado lo que pasó. La diferencia es que a nosotros el FMI nos negaba la cuota de 1.000 millones y ahora a Grecia le están dando 146 mil millones. Y la semejanza no es con el 2001 sino con lo que pasa ahora: Grecia tiene estos graves problemas porque falsearon las cifras durante muchos años, y aquí se falsean las del Indec.
—¿El FMI abandonó a la Argentina o hubo impericia en el gobierno?
—Trabajamos tanto que conseguimos, contra la voluntad del Fondo Monetario, una prestación extraordinaria cuyo primer pago fue el 10 de septiembre de 2001. Pero después aprovecharon para cortarnos los envíos siguientes, y eso originó la corrida bancaria. Si uno lee los textos, la intención de ellos era mostrarnos de ejemplos del rigor, de cómo debía actuarse contra ciertos países para advertir a los demás. Fue un encaprichamiento del director de entonces, Horst Koeller; de la representante de Estados Unidos, Ann Krueguer, que quisieron tirarnos a la zanja, y aprovecharon el problema político de un justicialismo encabezado por Duhalde, que quería dar un golpe institucional y quedarse con el gobierno.
—¿Y en qué medida reconoce que se equivocó feo?
—Las examino todos los días y si no conseguimos el resultado habrá sido el conjunto de la estrategia para encararlo. Puede ser no haber explicado más de frente al país las dificultades que teníamos para no crear alarma, no haber enfrentado con más vigor el golpe institucional en marcha, no haber denunciado públicamente las maniobras del Fondo. O pudo ser la primera medida para pagar la fiesta menemista y cubrir el enorme déficit que nos dejaron, de poner un aumento del impuesto a las ganancias que tuvo un efecto malo sobre la gente, desalentó algunas expectativas.
—¿Es dificil ser De la Rúa y caminar por la calle?
—No, para nada. La verdad es que he andado por muchos lugares del país, la gente es muy cordial, se acerca, me saluda. Creo que en general encuentro respeto en todas partes donde voy. La gente cada vez comprende más qué es una crisis financiera internacional.
—¿Podría ser Julio Cobos el próximo presidente?
—No intervengo en problemas electorales o internos porque me he alejado de la política, pero si me pregunta si me gusta, sí, me gustan todos los de la Unión Cívica Radical. Creo que hay que generar desde la oposición una alternativa clara para traer en el 2011 el cambio que Argentina necesita.



Comentá la nota