Cameron dijo que muchos de los muertos en Túnez eran británicos

El primer ministro británico, David Cameron, informó hoy que muchos de los 39 muertos del atentado perpetrado ayer por el Estado Islámico (EI) en un hotel de la localidad tunecina de Susa, son británicos, aunque no pudo precisar el número.

Fuentes del Ministerio de Salud de Túnez informaron que los forenses identificaron al menos a 10 de las víctimas y 8 de los cadáveres pertenecen a ciudadanos del Reino Unido, uno es de nacionalidad belga y el otro era un turista alemán.

Dos hombres fuertemente armados irrumpieron ayer en las instalaciones del hotel Marhaba, perteneciente a la cadena española RIU, a través de la playa, y comenzaron a disparar a las personas que estaban fuera del hotel del país árabe norafricano.

El ataque se dio en un día particularmente sangriento en el que se produjeron atentados en tres continentes causando la muerte de casi 150 personas a solo cuatro días de que el EI instara a los musulmanes a perpetrar ataques con motivo del mes de ayuno del Ramadán.

En un lapso de tres horas, Francia, Túnez y Kuwait -en ese orden- fueron blanco de sangrientos ataques que llevan el sello yihadista y que precedieron a un cuarto atentado, cometido en Somalia.

En una declaración en su residencia oficial del 10 de Downing Street, Cameron dijo que el gobierno trabaja para ayudar a los afectados y establecer la cifra de británicos fallecidos, e insistió en su determinación de combatir la amenaza terrorista.

El jefe del gobierno resaltó que las víctimas eran "turistas inocentes" que pasaban sus vacaciones y "no suponían una amenaza", pero que fueron asesinados por terroristas que se oponen a "países que defienden la paz y la democracia", informó la agencia EFE.

Las declaraciones de Cameron se dieron al término de una reunión del llamado comité de emergencia Cobra, integrado por los principales ministros del gobierno y los servicios de seguridad, para abordar el atentado de ayer.

El premier británico expresó su solidaridad con las familias de las víctimas al tiempo que informó que un grupo formado por funcionarios consulares, policías y expertos de la Cruz Roja, llegará pronto a Túnez para prestar ayuda.

Los operadores de turismo han empezado a evacuar a los británicos que pasaban sus vacaciones en Túnez tras el atentado que según precisaron son alrededor de 2.500 turistas.

En tanto, en declaraciones brindadas anoche a los medios, el primer ministro tunecino, Habib Essid, informó sobre el cierre de unas 80 mezquitas en manos de clérigos salafistas con el objetivo de recuperar el control de templos en los que se "incita a la violencia" y, aparentemente, se financia a ciertos grupos yihadistas.

Horas antes, el presidente del país, Bey Caid Essebsi, había advertido que el Estado iba a adoptar medidas sin parangón que no se habían querido adoptar tras la matanza de El Bardo, hace tres meses, y que pondrían al "país bajo una sola bandera".

El ataque ha supuesto el golpe de gracia a la industria turística de Túnez, país que hasta la fecha recibía unos 6 millones de visitantes y que comenzaba a repuntar tras cuatro años sepultada por la revolución que en 2011 derrocó al dictador Zinedin el Abedin Ben Ali.

En un comunicado colgado a través de la red social Twitter, el EI asumió la autoría de la matanza en Túnez e instó a sus seguidores a seguir con los ataques durante el mes sagrado del Ramadán.

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