Una administración jaqueada por la precariedad económica, no resuelta aún y con pronóstico complicado, una serie de hechos que afectaron su funcionamiento, la campaña de desestabilización que lo enfrenta con el multimedios La Capital, una mala temporada turística alta, han impactado al gobierno de Carlos Arroyo.
El intendente cumplió sus primeros 100 días de gobierno, sin tener la iniciativa plena de conducción de la ciudad, cuando entra una autobomba al rato debe salir otra, es difícil convivir entre alarmas y emergencias. Aunque debe reconocerse, que en muchos casos el desconcierto y la desorientación, suelen tener origen puertas adentro.
En los próximos días, podrían darse a conocer los relevos de quienes han abandonado su cargo por distintas circunstancias, no exentas de traumáticos desarrollos, en especial la del ex titular del EMTUR Emiliano Giri.
La referencia a términos bélicos a las que recurre metafóricamente el jefe comunal, le agregan una tensión indebida a la relación con el resto de la ciudad, y aún para la tropa propia esa suerte de arenga no tonifica una gestión, a la que decididamente le ha costado mucho dar sus primeros pasos y estabilizarse.
Con el gabinete sin completar desde el 10 de diciembre, con las tumultuosas salidas de funcionarios de alto rango y con por lo menos dos salidas más en forma inminente, se trabaja en la idea de dar a conocer un plantel renovado y formalizar aunque sea para las fotos, un cambio de onda y forma de relacionarse, aunque se sospecha que seguirá activa la catapulta de Champagnat, con la nada que les queda por perder, intentarán hacer el mayor daño posible.
Este sería el cuadro de situación más inmediato:
El gabinete del hombre del “impermeable azul” podría sufrir dos bajas, que se sumarían al portazo del ex secretario de Seguridad Julio Razona, a menos de una semana de gestión. Seguido por el accidentado paso por la presidencia del EMVIAL del Ing. Miguel Ángel Guzmán y la escandalosa renuncia del ex presidente del EMTUR, Emiliano Giri, en tan sólo 88 días de una ajetreada gestión, que “parece haber sido pisada por los sapos desde el vamos”,según murmuran algunos corrillos del Palacio Municipal.
La manta corta que no abrigaría las expectativas presupuestarias de Sebastián Puglisi, determinaría su alejamiento de la Secretaría de Cultura. En tanto que la incompatibilidad de caracteres entre el secretario de Gobierno Alejandro Vicente y su segundo, el Dr. Carlos Iriarte, devendría en otra baja en las próximas horas.
Vicente ha revalidado pergaminos de piloto de tormenta toda vez que el intendente ha necesitado capear temporales, mientras que Iriarte acredita el mérito de un vínculo amistoso que lo une a Arroyo desde muy temprana edad.
La relación entre ambos funcionarios no tendría retorno y se especula que, en los próximos días, Iriarte daría un paso al costado en el contexto de un remozamiento del gabinete municipal.





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