Camau prefiere esperar frente a la ansiedad de Fabián Ríos

Camau prefiere esperar frente a la ansiedad de Fabián Ríos

Una interna judicializada y mediatizada, que es seguida con atención por las autoridades nacionales -con el riesgo de la deslegitimación de sus resultados frente a las irregularidades que se han hecho públicas- llevan a que Camau prefiera manejar sus propios tiempos, más allá de las ansiedades del fabianismo que busca incluirlo en una oferta electoral común que reconozca su primacía.

Mientras desde el fabianismo hay quejas por la demora en respuestas que no llegan, el ex candidato a Gobernador viene dando señales de que no está convencido en convalidar la jefatura partidaria de Ríos, y de participar en un esquema en el cual no encuentran los suficientes reaseguros de que no vuelva a repetirse la historia. La posibilidad de que haya soluciones políticas desde Buenos Aires ha pasado a ser una realidad en el marco del desorden que se ha generado en un proceso electoral interno que no muestra signos de seriedad frente a los ojos del casi millón de correntinos que una vez más ven las dificultades del partido de Perón de mostrarse como una opción superadora capaz de superar las más de cuatro décadas de frustraciones.

En los hechos las cosas se han alargado más de lo esperado y previsible, y aunque cuando no está claro si las listas cerrarán el 4 o el 29 de marzo, y si la fecha de elecciones internas existe o no, lo cierto es que Camau se resiste a dar el brazo a torcer frente a Ríos, y no descarta que la profundización de la disputa tribunalicia abra la posibilidad de que las listas provinciales sean manejadas desde la Casa Rosada.

Camau duda, y prefiere esperar. No lo convence un acuerdo para las provinciales que luego no tenga su correlato en las nacionales donde la renovación por una de sus principales espadas, Tito Meixner y el sector de la Renovacion anticipó que el juego podría ser distinto. Unos con Scioli, otros con Randazzo, y la posibilidad de más de una lista con cada uno de los presidenciables.

Un dato de la realidad es el cierre de la inscripción de las candidaturas nacionales que se daría mucho más allá de las fechas de las internas provinciales tal como están planteadas, mas allá de que en el interín todo caiga por decisión de la Justicia, aunque los tiempos de ésta nadie puede asegurar mas allá de la convicción de que se aplicarán precedentes ya establecidos que no dejan espacio de maniobra como las intentadas desde el oficialismo partidario.

Espínola -es cierto- también duda de su propio núcleo y de las apetencias propias de quienes lo acompañan, no habiendo caído bien en el primero el hecho de no haberlo querido acompañar en una experiencia por fuera de las estructuras partidarias impulsando su participación en las internas y ahora que muchos de los que así se expresaron tengan un discurso acuerdista como el sector de Ríos, aceptando que este siga al mando del partido.

De ahí que Camau mire con preocupación el escenario. No quiere volver a ser el Pato de la Boda, ni en beneficio de Ríos, ni de algunos de sus propios coroneles a los que ve más preocupados por conseguir candidaturas para sí que en fortalecer una base propia que dé sustentabilidad a sus sueños de poder volver a competir por la gobernación en 2017.

El golpe de Estado que sufrió el diputado nacional Carlos Rubín -el viernes por la noche- en la sede partidaria de Curuzú Cuatiá no pareció ser un hecho menor. Constituye más un golpe bajo que muestra -en su justa dimensión- la necesidad de adoptar reaseguros frente a la evolución de un cronograma electoral que aunque no está firme avanza hacia el 4 de marzo en que deberán dar vueltas las primera cartas dejando al descubierto el esqueleto de un armado provincial que por ahora no logra cerrarse, con la incertidumbre que genera la inestabilidad tribunalicia y el efecto revulsivo que podría causar el conocimiento de una lista provincial que deje un tendal de heridos con capacidad de rebobinar frente a instancias superadoras que se planteen si la fecha del 4 cae, si cae el proceso electoral interno, si el Juzgado Federal dispone la designación de un delegado normalizador con facultades semejantes a las otorgadas en la interna del liberalismo, o si todo este desorden culmina en el uso del mecanismo excepcionalisismo previsto en la carta orgánica nacional de tomar el control del distrito, algo que originariamente fue descartado por la mesa chica del Consejo Nacional que pasa por Olivos, por la resistencia de los gobernadores y jefes de Distrito.

Esta última circunstancia no sería de aplicación frente al cuadro de extrema complejización que muestra el justicialismo de Corrientes, que tiende a agravarse con el correr de los días al punto de que lo que no podía hacerse ha entrado en el análisis como una de las variantes que más entusiasma al cristinismo puro.

Más allá de las dudas que en Camau genera el doble juego que pueda existir entre las provinciales y las nacionales no deja de reconocer que ir como cabeza de la lista de senadores provinciales entraña su riesgo. La realidad política provincial y del propio peronismo conflictuado lo puede llevar a una derrota en la que no descarta, incluso que pueda ser motivada desde adentro para perjudicar sus chances futuras, eliminándolo de las ofertas a la candidatura mayor en 2017.

No descarta tampoco la posibilidad de ganar y en este contexto se plantea: ¿Quién gana ? ¿Gana él ? ¿Gana el justicialismo en su conjunto? ¿Qué pasa si luego de ganar y de reposicionar al justicialismo de cara al 2017 los beneficios de este triunfo son asumidos por otro y otra ? Volvería a ser el Pato de la Boda, un papel que ya no quiere asumir y por ello analiza qué reaseguros podría adoptar para que el esfuerzo y el riesgo de ir al frente no termine por dejarlo otra vez en la banquina.

Es una situación no fácil, que amerita un análisis más profundo para no equivocarse y que de hecho justifica que el ex candidato a Gobernador desconfíe de las urgencias, tanto de Ríos como de su propio entorno.

Por aquello de "quien se quemó con leche ve la vaca y llora", Camau no quiere volver a dar pasos en falso.

Sigue atento lo que pasa en las instancias tribunalicias, y parece dispuesto a ser él mismo quien tome la decisión final consciente como está que es su cuero y su futuro político el que está en juego.

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