Camaño se comprometió a "rendir cuentas" por el golpe a Kunkel y Aníbal advirtió que nada "justifica la violencia"

La diputada dijo que acatará la decisión de sus pares sobre su continuidad al frente de Asuntos Constitucionales; Rossi acusó al no oficialismo de montar una "operación burda" para trabar el presupuesto
Como era de esperar, el día después del cachetazo de Graciela Camaño a Carlos Kunkel, que convirtió la reunión de la Comisión de Asuntos Constitucionales de la Cámara de Diputados en un escándalo, aparece cargado de cruces, críticas e interpretaciones.

Mientras que Camaño se comprometió a aceptar la decisión de sus compañeros de comisión sobre su continuidad como presidenta de Asuntos Constitucionales, el jefe del bloque kirchnerista, Agustín Rossi, afirmó que el golpe de la diputada del Peronismo Federal a su par del oficialismo deja al descubierto la "impotencia" de la oposición.

"Tendré que rendir cuentas ante mis colegas de la oposición que me distinguieron con la presidencia de la comisión", afirmó Camaño en declaraciones a radio 10. Respondió así a una consulta sobre la posibilidad de que sus pares le pidan la renuncia a la jefatura de ese cuerpo.

"Yo formo parte de un bloque muy chico. No teníamos chances de aspirar a la presidencia de una comisión. A mí me distinguieron mis compañeros cuando me dieron la presidencia de esa comisión. Voy a e nfrentar cualquier decisión que tomen mis colegas", añadió.

Camaño reiteró el pedido de disculpas por haber golpeado a Kunkel, pero volvió a criticarlo con dureza. "Tengo la obligación de pedir disculpas porque la gente no me votó para hacer escenas de pugilato en el Congreso. Los políticos tenemos que dar ejemplos y ese fue un pésimo ejemplo. No tenía que poner mis emociones de por medio, tenía la obligación de tener la cabeza más fría", reconoció.

El jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, sostuvo vía Twitter: "Es el Parlamento, termino del francés "parlement" y refiere a parler/hablar. No importa lo que se diga ni cómo. No justifica la violencia".

Rossi fue lapidario. "La violencia de Camaño expresa la importencia de la oposición. Cuando no les salen las cosas generan situaciones de este tipo", analizó en declaraciones a radio Continental.

El legislador santafecino no dudó en vincular el escándalo en la comisión en la que declararon las tres diputadas que habían denunciado presiones y ofertas para apoyar el presupuesto del año próximo con el fracaso de la sesión especial en la que el kirchnerismo intentó volver a debatir el proyecto que promueve el Poder Ejecutivo.

"Montaron una fenomenal operación con el objetivo de frenar el tratamiento del presupuesto. La oposición prefería que los diputados no estuvieran en la discusión del presupuesto sino en la discusión de las supuestas presiones", se quejó.

No obstante, insistió con los cuestionamientos a su colega. "El agravio de Kunkel fue sistemático. Este hombre optó por chicanearme por lo bajo con mi familia. Nunca sostuvo un discurso político argumentado. Siempre tomándome de punto, trayendo a mi marido permanentemente a la discusión. Traté de pedirle que se retractara y no lo hizo. Su accionar en el Parlamento es perverso. No está para dar discursos coherentes sino para acicatear y decir cosas muy ofensivas por lo bajo. No tiene agallas para decir por lo alto las cosas que piensa", descargó.

"Sola y desilusionada". Por su parte la diputada Cynthia Hotton (Valores para mi país), que ayer denunció haber recibido ofertas para apoyar el presupuesto de parte de la vicepresidenta segunda de la Cámara baja, la kirchnerista Patricia Fadel, dijo sentirse "bastante desilusionada" y "muy sola" por la reacción de buna parte de sus colegas a las acusaciones con nombre y apellido que ayer hizo ante la comisión. "El ofrecimiento que recibí es un hecho grave", planteó en declaraciones a radio Mitre.

Ayer, Hotton relató que la noche de la polémica se comunicó por su celular con Fadel para invitarla a sumarse a una campaña en contra del aborto. Fadel, añade, le pregunta cómo iba a votar el proyecto y si estaba dispuesta a acompañar al oficialismo. "No sólo se trata de mejorar tus proyectos, estructuras y contratos. Se trata de eso y de mucho más y si te ausentás, siempre hay una complicación familiar, nadie se va a dar cuenta", relató Hotton que le dijo Fadel.

La crisis había estallado en la sesión del miércoles de la semana última en el recinto de la Cámara de Diputados, cuando Hotton y Elsa Alvarez (UCR) advirtieron de viva voz que habían recibido presiones de oficialistas para que se levantaran de sus bancas y permitieran la aprobación del presupuesto.

Las dos legisladoras no sólo ratificaron ayer sus denuncias en la Comisión de Asuntos Constitucionales, sino que revelaron los autores de esas presiones: Hotton acusó a la oficialista Patricia Fadel, vicepresidenta segunda de la Cámara, mientras que Alvarez mencionó a José Granero, jefe de la Sedronar, organismo a cargo de la lucha contra la drogadicción.

El final con insultos y golpes agravó la conflictiva relación entre oficialismo y oposición en el Congreso.

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