Calypso: Corrientes y Resistencia, unidos para ayudar a los niños de un comedor

Calypso: Corrientes y Resistencia, unidos para ayudar a los niños de un comedor
Es un grupo de personas que un día se reunió con la simple pero firme idea de colaborar con los demás.

"Nos pasa de todo, todo el tiempo. Como grupo, incluso, tenemos cosas que pueden jugarnos en contra, pero tratamos de que nada sea un impedimento", enfatizó Fátima.

Calypso es una novel ONG solidaria conformada por personas de Corrientes y Resistencia. Tienen edades y vidas completamente diferentes, pero los une un objetivo claro: "ayudar a otros sea como sea". Con esta premisa, actualmente llevan adelante todo tipo de actividades para recaudar fondos, con el fin de levantar un comedor comunitario para personas de un barrio muy carenciado de la ciudad vecina.

Comenzaron a trabajar hace dos meses y medio, y según cuentan, eligieron el nombre porque es el que más identifica a los ideales de cada uno. "Calypso era el buque del investigador Jacques Cousteau, era un barco del que nadie sabía a dónde iba, pero a él no le importaba y siempre quería llegar un poco más allá y atravesaba cualquier obstáculo para lograrlo. Nosotros pensamos así, queremos ayudar a otros y para eso vamos a hacer frente a cualquier dificultad", explicó a EL LIBERTADOR Fátima, una de las representantes de la ONG.

En el grupo hay 14 integrantes, la mitad de Corrientes y la otra parte de Resistencia. Cuando comenzaron a reunirse ya con el firme propósito de dar ayuda a los demás, evaluaron diferentes lugares en los que podían concentrar sus acciones. "Estábamos decididos, tenía que ser un lugar o una persona con extrema necesidad. Vimos varios hasta que nos encontramos con el comedor Don Andrés de Resistencia. Algunos nos pueden decir por qué fuimos ahí y no acá, y la verdad es que en la Capital hay muchas organizaciones que ya están trabajando con la mayoría. Y además el hombre que administra este lugar trabaja solo, no recibe colaboraciones de nadie y lo hace todo a pulmón", completó Magno, otro de los miembros.

Detallaron que se trata de un sitio en medio de uno de los sectores más humildes de la ciudad y que a pesar de la buena intención de la persona que lo impulsa, posee una innumerable cantidad de necesidades. "Este hombre es como cualquiera de nosotros, alguien que se propuso hacer algo por los chicos de la zona. Tenía un terreno, armó solo un tinglado y ahí se encarga de hacer las comidas que reparte a la gente. Pero le faltan las paredes porque cuando llueve o hace mucho frío se le complica mucho. Nuestro objetivo es, entonces, conseguir el dinero que se necesita para levantar el lugar", agregaron.

DE TODO UN POCO

Teniendo en cuenta que para poder cumplir el objetivo planteado se necesita una importante suma de dinero, Calypso puso manos a la obra y todas las semanas realiza algún tipo de actividad en cualquiera de las dos ciudades.

"Preparamos y vendemos pastelitos, hacemos showsrooms con ropas nuevas, sorteos, arroz con pollo, eventos a beneficio, espectáculos de títeres, improvisaciones. Aprovechamos todo lo que tenemos a mano y vemos como podemos adecuarlo al logro de nuestra meta. Una de las chicas del grupo, por ejemplo, tiene plantas de mamón y con eso hicimos dulce y salimos a ofrecerlo. Se hace de todo un poco y de manera permanente", resaltaron.

Por otro lado, destacaron la importante colaboración que reciben de personas ajenas a la ONG que aceptan darles una mano y sin la necesidad de "figurar".

"Los chicos de teatro de Linfocitos, por ejemplo, nos ayudan cuando pueden. Nos dicen los días en que están disponibles y van a donde les decimos. Es muy gratificante eso porque como ellos, hay muchas otras personas que se suman de algún modo a lo que hacemos porque se dan cuenta de que nuestro trabajo vale la pena", expresaron.

El resultado de tanto esfuerzo comienza a notarse, pero como todas las cosas no les resulta fácil. "Vamos yendo a paso firme, pero sabemos que todavía nos falta mucho. Por eso siempre contamos con la solidaridad de la gente", explicaron.

"Nos pasa de todo, todo el tiempo. Como grupo, incluso, tenemos cosas que pueden jugarnos en contra, pero tratamos de que nada sea un impedimento. Hay cosas que te pasan en la vida diaria, nadie escapa a eso, pero justamente por esa razón no tiene que ser una traba en el camino. Nosotros estamos convencidos de eso, somos catorce personas que estamos dispuestas a ayudar pase lo que pase", enfatizó Fátima.

EL TRABAJO

Comenzaron a funcionar hace casi tres meses. Recaudan fondos para levantar las paredes del comedor Don Andrés de la localidad de Resistencia. Realizan actividades de todo tipo, desde la venta de pastelitos hasta recitales y shows de improvisación y teatro, para poder lograr cuanto antes su objetivo.

Reconocen la importante colaboración que reciben de parte de personas ajenas a la ONG. Grupos de teatro e improvisación y bandas musicales se unen a la labor desinteresada en favor de los chicos del comedor. "Vienen y no buscan figurar, son cosas muy gratificantes", señalaron.

"Cuando uno da el sí, genera un vínculo que no se puede cortar"

Sobre la conformación del equipo de trabajo, señalaron que no hay mucho que explicar. "Somos gente sin conocimiento sobre cómo se maneja esta clase de organizaciones. Empezamos de cero, cada uno tiene sus ocupaciones, yo tengo 22 años, tengo mis títulos, él (por Magno) es remisero, pero también hay otros profesionales. Somos personas diferentes con edades diferentes haciendo nuestra vida, pero apuntando a un mismo objetivo, que es ayudar. Un día nos pusimos en contacto y así comenzamos", comentó Fátima.

El grupo se reúne uno o dos días a la semana para delinear las actividades que van a realizar y para evaluar los logros que obtuvieron hasta el momento. "Sin embargo, nos mantenemos en contacto permanente porque todo el tiempo van surgiendo cosas nuevas", explicó Magno.

En cuanto a las respuestas de la gente, encuentran, según dicen, dificultades y oportunidades. "Por un lado, los que te dicen, por ejemplo, 'no, el bono es muy caro', y los otros que te dicen 'dame tres'. Hay de todo y depende de la solidaridad de cada uno. Muchas veces los más necesitados son los que más nos ayudan. Son cosas que vamos aprendiendo a medida que pasa el tiempo", coincidieron.

Por lo general, las dificultades que aparecen son de carácter externo y reconocieron que en varias ocasiones debieron suspender actividades porque no lograron solucionarlas. "Casi siempre son los permisos para que nos presten los lugares en los que queremos realizar los eventos. Nos pasó, por ejemplo, que teníamos la colaboración de bandas o grupos dispuestos a actuar para nosotros y no teníamos lugar, teníamos todo planeado y casi listo y por esa clase de detalles no pudimos llevarlo adelante", agregaron.

De igual modo, lo que describieron como "la chispa de altruismo" es como un motor que "una vez que se enciende no para más". "En cuestiones como ésta, uno no puede decir 'bueno, ayudo hasta tal punto y listo'. Cuando uno da el sí, genera un vínculo que no se puede cortar. Es una necesidad dentro nuestro que nos impulsa a seguir", finalizaron.

Comentá la nota