El termómetro llega este martes a 34 grados, hay alerta amarilla, y se espera que mañana la temperatura supere los 35 grados, marcas inusuales para la primavera.
Frente a este panorama, el ministerio de Salud de la Provincia recomienda a la población extremar las medidas de prevención y anuncia que tanto las guardias hospitalarias como el sistema de emergencias están en estado de alerta para asistir eventuales casos de pacientes afectados por el calor.
“La ausencia del clima primaveral genera que todavía no nos acostumbremos a este clima de verano y, entonces, es cuando más puede afectarnos el calor”, afirmó hoy el ministro de Salud de la Provincia, Alejandro Collia, y destacó que hay tres cuestiones fundamentales a tener en cuenta para enfrentar la ola de calor: “Todas las personas deben prestar atención a estar hidratadas durante todo el día, consumir comidas livianas y frescas y no exponerse directamente al sol en los horarios críticos ni realizar esfuerzos físicos al aire libre durante esas horas, que van de las 10 a las 16”.
El ministro advirtió que “en especial hay que cuidar a los niños, que sufren el calor y lo estamos viendo con el incremento de algunos casos relacionados en nuestros hospitales”.
En la provincia de Buenos Aires rige en este momento el alerta amarilla por la ola de calor, establecida hoy por el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) y que consiste en el segundo grado de advertencia en una escala de cuatro categorías. El pico máximo de temperatura se producirá en estos días, con máximas de 35 grados.
Otro dato importante para tener en cuenta, es que las excesivas temperaturas están acompañados de un fuerte aumento en la intensidad de la radiación solar ultravioleta.
Aumento de consultas
En los hospitales de la Provincia ya se registra un incremento en el aumento de consultas en guardias y consultorios por consecuencias del excesivo calor. Y también están viéndose casos de niños con enfermedades respiratorias, comunes en esta época del año, que sumadas al excesivo calor se complican con síndromes febriles.
Es el caso del hospital provincial Petrona V. de Cordero de San Fernando, donde el 25 por ciento de las consultas pediátricas atendidas en estos días están relacionadas a cuadros que pueden ser agravados por la ola de calor: niños menores de cinco años con enfermedades respiratorias como faringitis y laringitis, síndromes gripales y diarreas.
Los niños suelen llegar a las guardias con grastroenteritis, fiebre, vómitos y signos de deshidratación. La mejor prevención para evitar estos cuadros es ofrecerles líquidos en forma frecuente, aún cuando no manifiesten sentir sed. “Los chicos suelen moverse mucho y si los mayores no les ofrecen líquidos pueden pasar muchas horas sin tomar nada, hecho que los expone a la deshidratación”, destacó que Reinaldo Reimondi, director del hospital de Niños de La Plata.
Los niños deben tomar pecho (si son lactantes) o líquido con más frecuencia, mojarlos, evitar que se expongan al sol en horas pico, vestirlos con prendas livianas, preferentemente de algodón o lino, no darles bebidas calientes ni alimentos pesados y proponerles juegos tranquilos.

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