Calor, sol y bermudas: una primavera que sorprendió en pleno invierno

Calor, sol y bermudas: una primavera que sorprendió en pleno invierno

En la ciudad los espacios al aire libre estuvieron colmados de gente y las playas de Mar del Plata fueron una postal del verano; algunos turistas incluso se animaron a meterse al agua y hacer surf

Como si se tratara de una pequeña muestra de primavera adelantada, ayer se vivió otro día espléndido en la ciudad de Buenos Aires como cierre "estelar" defin de semana largo .

Las temperaturas atípicas para esa época del año -la mitad del invierno- hicieron que ayer nadie se quisiera quedar en casa y aprovecharon las actividades al aire libre. Las calles y los parques se llenaron de personas con los 26 grados y el cielo extremadamente claro. Contentos con el primer sol después de largas semanas de frío, muchos salieron en ojotas, shorts, remeras con mangas cortas y con el protector de piel. Los restaurantes y cafés no tenían lugares libres en sus mesas afuera. Las filas para entrar al Zoológico se extendían por toda la avenida Sarmiento hasta Libertador. En los parques, cada pedacito de verde cotizó muy alto entre las familias enteras que llegaban temprano con los mates y todo lo necesario para desayunar, almorzar y merendar. Los que no se extendían en el suelo a tomar sol, corrían y patinaban en una jornada ideal para practicar todo tipo de deportes.

En Mar del Plata se vivieron cuatro jornadas primaverales con aires de verano que hacían olvidar el almanaque. Desde el viernes hasta ayer, los días fueron uno mejor que el otro. Y los miles de turistas que apostaron a la costa para esta escapada de fin de semana largo no dejaron escapar la oportunidad de disfrutar la playa.

Los que al principio apenas se animaban a dar largas caminatas por la costa pronto se entusiasmaron con recorrer descalzos la arena húmeda y hasta darse el gusto de más de un baño de mar.

Las temperaturas oscilaron entre los 20 y los 26 grados, suficientes como para dejar los abrigos en las valijas y animarse a las bermudas, remeras y, por qué no, el traje de baño: las bikinis volvieron a lucir en la arena en pleno invierno.

Sólo por Mar del Plata pasaron algo más de 100.000 viajeros, suficientes como para poner un interesante ritmo a servicios como alojamiento, gastronomía y entretenimientos. Durante las últimas 96 horas la hotelería promedió aquí una ocupación superior al 60% y tuvo ocupación plena en los establecimientos de cinco estrellas. Similar fue la respuesta en las localidades balnearias vecinas. El resultado no fue casual. Había garantías de buenas condiciones de tiempo para todo el sudeste bonaerense. La tendencia instalada de hacer escapadas cortas (incluso durante el verano) se resuelve en su mayoría a último momento y con el pronóstico meteorológico en mano.

Autoridades municipales hablaron ayer de estas cifras para ratificar no sólo la muy buena cantidad de visitantes arribados a la ciudad, sino para confirmar que el movimiento logrado alcanzó para que se consolidara como el mejor fin de semana largo durante agosto desde 2008. "Celebramos cada turista que llega porque eso es trabajo para nuestros vecinos", dijo ayer el intendente local, Gustavo Pulti, al difundir los números oficiales junto con el titular del Ente Municipal de Turismo, Pablo Fernández.

Fue uno de esos fines de semana en los que no hubo más opción que pasarlo en la playa y sus alrededores. Con una prenda más o una menos, cada jornada estuvo servida para entregarse al sol. En reposeras, lonas o también sobre la propia arena. Y desde las mesas de cafés y restaurantes que funcionan en los balnearios o todo el circuito costanero.

Por si fuera poco lo mucho y bueno que se vivía aquí, hasta las ballenas hicieron su aporte. "No podemos creer que, además de tomar sol y hasta jugar en el mar, también tenemos las ballenas tan cerca", señalaron Luz y Felipe Ludueña, que con sus hijos Ramón y Leyla intentaban una fotografía con el Torreón del Monje y, a lo lejos pero visible, el negro lomo del cetáceo que asomaba y se perdía.

Otra estrella del fin de semana fue el surf. No ya por las olas, que fueron escasas y de tamaño mínimo. Pero sí por los viajeros que, aprovechando las buenas condiciones y con la protección adicional de los trajes de neoprene, se animaron a tomar clases en las escuelas de Playa Grande. "Nos lo habían prometido nuestros padres para las vacaciones de verano, pero está tan lindo que hasta ellos nos animaron", explicaron Noé y Teo, cordobeses de 12 y 14 años que anduvieron a los tumbos en el mar.

En otro punto del país, en San Carlos de Bariloche, la temperatura máxima rozó los 19ºC y superó todos los pronósticos. La primavera anticipada sorprendió sobre todo a los turistas que llegaron preparados para pasar un fin de semana largo en la nieve. Las altas temperaturas afectaron un poco las condiciones de las pistas de esquí, pero aun así se pudo disfrutar de esquiar por las pistas de arriba del Cerro Catedral apenas con una remera, aunque muchos optaron por realizar actividades en la costa de los lagos y paseos al aire libre.

En Mendoza, después del frío y de las olas polares de las últimas semanas, con mínimas cercanas a cero grado, la "primaverita" fue recibida con los brazos abiertos. En esta fecha, Mendoza gana interés porque fue la provincia donde el general José de San Martín preparó la partida del Ejército de los Andes y donde permaneció más tiempo antes de su gesta libertadora.

TRÁNSITO DE HORA PICO Y DEMORAS

Sol y casi 30 grados: un combo ineludible para salir de casa. Y así lo entendieron los miles de personas que ocuparon todos los lugares verdes de la ciudad. Esto se tradujo en un intenso movimiento de autos que provocó embotellamientos y, sobre todo, demoras en las vías de ingreso a la ciudad cuando el sol empezó a esconderse. En la zona de la Costanera Norte se circuló a paso de hombre por el tránsito y las obras de empalme con la avenida Cantilo.

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