Hasta la semana pasada, para los vecinos de la calle Santa Cruz la lluvia era lo peor que podía sucederles. Pero ahora una nueva problemática se suma a sus frecuentes e insolucionables calamidades: una cloaca se rompió y desde el jueves de la semana pasada los líquidos fecales se dispersan por la vía pública, generando malestar entre los habitantes del barrio y, además, un intolerable y nauseabundo olor.
Pero lo peor de todo es el miedo que tienen los padres cuando ven a sus hijos jugar y correr por la vereda, expuestos a contagiarse de alguna enfermedad o infección. En incontables oportunidades se comunicaron con la Municipalidad de Santa Rosa, pero ante una consulta de LA ARENA, montaron en cólera al referirse tanto a la actual gestión del intendente Luis Larrañaga como a las intendencias anteriores y a los funcionarios públicos que prometieron una y otra vez soluciones.
Otra pérdida
A las desgracias que genera la avería en la red cloacal se suma una pérdida de agua en Yapeyú y Chacabuco, frente a la posta sanitaria, que se une a los desechos líquidos de los vecinos y los esparce aún más lejos. "Históricamente cada vez que llueve se forma un río intransitable y peligroso, pero ahora se suman desperdicios humanos... no se puede vivir con este olor", denunció uno de los vecinos entrevistados por este medio.

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