Se realizó ayer el VI Foro Anual de Competitividad y Desarrollo Sustentable, organizado por el Consejo Empresario. Sólo faltó a la cita la titular del Banco Central por paralización de vuelos
Con claros conceptos expusieron Sergio Berensztein, director de la consultora Poliarquía, docente e investigador; los economistas Ricardo Arriazu, Federico Sturzenegger y Juan Llach; y el filósofo Santiago Kovadloff. Sólo faltó a la cita la titular del Banco Central de la República Argentina, Mercedes Marcó del Pont, ante un alerta meteorológico emitido en la región que impidió la realización de vuelos.
La oportunidad fue también propicia para conocer las expectativas de los empresarios.
Consultado acerca de las esperanzas que genera el actual año electoral, Gabriel Bourdin, presidente del Consejo Empresario de Entre Ríos indicó a UNO: “Consideramos que puede haber una perspectiva de crecimiento y estabilidad o, cuando no hay entendimiento de las partes, falta de fortaleza de las instituciones, esto tenderá a que haya problemas. Los desafíos para las nuevas autoridades son sin duda el fortalecimiento de las instituciones. Vemos que prácticamente ningún partido político tuvo una elección democrática en las urnas, esto es preocupante porque ha llevado a una fragmentación importante, algo no conveniente para nuestra provincia”, dijo, y agregó que “a nivel nacional hay un fragmentación importante, lo que da una serie de escenarios políticos distintos para 2012. Hay incertidumbre, a tal punto que a días de cerrarse las listas, la presidenta (Cristina Fernández de Kirchner) no confirma si se presenta o no”.
“Estos períodos son muy variables. Entiendo que no habrá demasiados cambios a nivel gobierno, así que en 2012 habrá un panorama similar al que estamos viviendo”, señaló Walter García, de la empresa Prosegur. Consideró además que las nuevas autoridades tendrán como desafío, más allá de lo económico, dejar de lado el asistencialismo y apuntar más a la educación y a la producción. A nivel nacional más que nada solucionar la cuestión institucional; “se habla y se habla, pero es el mayor déficit que estamos teniendo”.
Adolfo Cislaghi, de la empresa Agua Nuestra opinó que “las expectativas son siempre positivas, pensando en el crecimiento del país. El desafío para quienes estén al frente el año entrante es, en principio, mantener la moneda estable, que no haya inflación, porque esta no para a pesar de que se esconde a veces. Una de las formas de frenar la inflación es mostrar que realmente existe y buscar una forma de sostenerla o revertir la situación, por supuesto, también generar más trabajo. A nivel provincial los desafíos son muy similares”.
Finalmente, Juan Cura, titular de Cura Construcciones mencionó: “En la construcción el problema grave que tenemos es la falta de mano de obra especializada, y la necesidad de una reactivación del mercado, ya que si bien hay inversión no hay tantas posibilidades de que se comercialicen las unidades que estamos construyendo. Por eso debería incrementarse la capacidad adquisitiva de las personas, que hoy no son los adecuados como para satisfacer la oferta en construcción”, manifestó.
“Primero tenemos que ver quiénes vendrán, tienen que mejorar la estabilidad, la institucionalidad, los controles y el nivel de confianza para quienes quieran invertir”.
Una disertación
El economista Ricardo Arriazu fue uno de los disertantes ayer en el VI Foro Anual de Competitividad y Desarrollo Sustentable organizado por el Consejo Empresario de Entre Ríos, realizado en Paraná. Ante un auditorio colmado, centró su ponencia en la competitividad argentina en el nuevo contexto económico mundial. Ni pesimista ni optimista, el profesional aseguró que los cambios necesarios para el país son responsabilidad de todos los argentinos, independientemente de los gobiernos; aseguró que uno de los problemas de Argentina es que invierte poco y muy mal, en empleos y cosas que no generan productividad; además aseguró que los países emergentes serán quienes lideren la economía mundial en un futuro. Descartó para los próximos años una crisis económica similar a la sufrida por los argentinos en 2001-2002.
Ricardo Arriazu es economista, profesor de Macroeconomía y Economía Monetaria en la Universidad Católica Argentina, donde recientemente fue nombrado profesor emérito.
Luego de la apertura del foro, a cargo de Gabriel Bourdin, actual presidente del Consejo Empresario, Arriazu fue el encargado de iniciar la ronda de disertaciones que se extendió durante toda la jornada.
Como primera medida, el profesional dio cuenta de los cambios a nivel mundial en cuanto al ritmo del crecimiento del mundo, tanto en términos absolutos como en términos de producto Bruto Interno (PBI) per cápita y lo que sucedía en forma paralela en Argentina.
Destacó momentos de esplendor para el país, pero también muchas variaciones y caídas. En 1970 el mundo aceleró y Argentina creció menos que el mundo, y cuando en 2010 el mundo aceleró nuevamente otra vez el país desacompañó al mismo en términos per cápita.
Arriazu descartó que la responsabilidad de esto sea gubernamental, sino que aseguró que es de todos los argentinos. “En términos absolutos estamos mejor que en 1870 y 1910, pero el mundo se divide en términos relativos y es obvio que algo hicimos mal”, indicó.
Hizo referencia a los momentos en que Argentina duplicaba y triplicaba su población, la llegada de extranjeros y las instancias en que “todo el mundo quería venir a vivir a Argentina”.
“Hace 30 años Mariano Grondona dijo un concepto muy importante, y es que tanto la confianza como la desconfianza tienen tres etapas; en un principio muevo mis capitales financieros, después mis capitales físicos y después mi persona. De un país que atraía gente y ofrecía porvenir, nos convertimos en un país que expulsa a las personas, no ofrece expectativas y genera desconfianza”, dijo.
“Las personas buscan en todo momento gozar de la libertad y la prosperidad, y para que quieran apostar a la Argentina es necesaria brindarles confianza, es lo principal en la economía. Si miramos hacia adelante y queremos un 2050 en el cual estemos, como mínimo, igual que en los años 1970; en términos absolutos no hace falta crecer mucho, porque ya crecemos 3,6% por año, pero en términos per cápita tenemos que crecer más aún de lo que crecimos en la época de oro. Hay que entender qué debemos hacer para lograrlo”, explicó el disertante.



Comentá la nota