En algunos distritos la rotación es más lenta y en otros directamente se suman negocios con persianas bajas. El aumento en los alquileres, otra de las razones.
“Los centros comerciales no escapan a la situación general que se está atravesando. En enero, febrero y marzo la caída de ventas fue de 5 puntos promedio con respecto al mismo período del año anterior. Si tomamos solamente marzo, es un 7,2 frente a 2013. Y en abril no cambió la tendencia”, responde Vicente Lourenzo, vocero de CAME. ¿Qué pasa en los paseos de compras del Conurbano? “Viven del consumo interno, de lo que gasta el habitante de ese barrio. Y la situación no se revirtió, fundamentalmente porque tenemos precios nuevos con salarios viejos. Se han firmado muchos acuerdos pero todavía no se cobraron”, explica Lourenzo.
En municipios con grandes centros comerciales la desocupación puede llegar al 15% ó 20%. Es el caso de San Isidro donde en 11 cuadras de Belgrano, Acassuso, Chacabuco, 9 de Julio y 25 de Mayo se cuentan 25 locales vacíos. “Influye la recesión en las ventas sumada al aumento de los costos fijos, sobre todo alquileres, con una política de los propietarios de mantener la rentabilidad en una situación donde todos hemos tenido que resignar gran parte de la rentabilidad”, dice Alberto Vittorelli, presidente de la Cámara de Comercio local.
En cuanto a los rubros, en calzado e indumentaria se nota más porque la oferta es mayor. “Pero el sector gastronómico también tiene un problema”, apunta Vittorelli. Vale el ejemplo de Bikini, un bar que llevaba una década en la esquina de Belgrano y Rivadavia y cerró el 5 de marzo. Según contaron los empleados, la deuda por alquileres impagos ascendía a $ 170 mil.
En Quilmes se estima un promedio de un local vacío por cuadra, incluso en la peatonal Rivadavia. “El cierre de negocios está entre el 5% y el 10%, algo que se empezó a notar entre los últimos seis meses ”, confirma Luis Quiñones, vicepresidente 1° de la Cámara de Comercio local. Y sigue: “La situación es conflictiva y en esta zona también influye el tema de la inseguridad, aunque ahora se ve más policía caminando para prevenir robos a comercios”. Allí se entusiasman con el efecto positivo que puede tener la remodelación del Paseo Rivadavia, por el que transitan entre 70 mil y 80 mil personas por día.
En San Miguel no se habla de desocupación, pero si de rotación lenta. “Hay cierta demora en la renovación. Antes un local cerraba y había tres en la puerta esperando para alquilar. Ahora está tardando más, hay locales que por ahí pasan cuatro a cinco meses y siguen cerrados, cosa que un año atrás era impensable, pero la ocupación sigue siendo casi plena”, describe Alfredo Rebaldería, presidente de la Cámara de Comercio local. En el Noroeste del Conurbano la preocupación pasa por la apertura de un nuevo shopping (en el límite con Malvinas Argentinas, el Distrito vecino), prevista para octubre.
La recorrida por el Conurbano muestra persianas bajas en los principales paseos de compras de San Fernando y Tigre (en Pacheco hay unos 15 locales cerrados, por ejemplo). El panorama no cambia en San Justo (La Matanza). Ni en zonas como Munro (Vicente López), donde la crisis se instaló hace tiempo: ya hace un año había por lo menos 20 locales vacíos en las avenidas Mitre y Vélez Sarsfield.
Todos apuntan al aumento de los alquileres. “Se están venciendo contratos firmados en 2011, año que tuvo una explosión de consumo similar a la de 2007”, explica Lourenzo. En Quilmes hay propietarios que todavía se manejan en dólares. “La peatonal siempre fue cara, pero el centro comercial se ha extendido a las calles laterales y eso compensa”, expone Quiñones. “Hubo rubros como las empresas de telefonía o de capitales extranjeros que rompieron la barrera. Y levantaron el nivel de precios ”, se suma Rebaldería. Queda la duda por lo que sucederá cuando los aumentos lleguen al bolsillo. Pero, coinciden, son “expectativas conservadoras”.
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