Por cada 100 ingresantes, en la UNLPam se reciben 9

Un estudio de una consultora privada indicó que en la Universidad Nacional de La Pampa por cada 100 ingresantes se reciben apenas 9. El informe realizado por Alieto Guadagni para la firma Econométrica, el mismo autor del documento que dio cuenta del alto abandono en el ciclo secundario en La Pampa publicado por LA ARENA, se titula "Realidad y Propuestas para la Universidad Argentina" y en uno de sus tópicos aborda la eficiencia en la graduación en las casas de estudios estatales.

Los datos suministrados por el Ministerio de Educación de la Nación midió la cantidad de graduados en el año 2008 cada 100 ingresantes en el 2003. En la Argentina, el promedio es de 25,9 recibidos por cada 100 estudiantes. En las públicas ese índice baja a 21,7, mientras que en las privadas sube a 46, aunque son muchos miles menos.

La UNLPam en ese contexto está muy por debajo del promedio, ya que de 100 ingresantes en 2003 sólo se recibieron cinco años después 9 alumnos. La casa de estudios pampeana apenas está por debajo de la Misiones que tiene 10,2 estudiantes graduados cada 100 anotados, pero también mucho mejor que la de La Rioja con 7,1; del Comahue con 5,8; la de Jujuy con 5,6; o la de Salta con 4,9.

Las que superan el promedio, entre las universidades que se midieron, son la de Córdoba con 40,4 graduados por cada 100 anotados; la de Rosario con 33,3; la de Cuyo con 33; la Tecnológica Nacional con 27,8; y la de Mar del Plata con 27,6.

Diferencias.

Guadagni afirma que "las Universidades de Córdoba, Rosario y Cuyo muestran los mejores índices. Pero como se aprecia no son pocas las universidades estatales que exhiben índices verdaderamente preocupantes que gradúan menos de 6 cada 100 ingresantes (Salta, Jujuy y Comahue). Esto está ocurriendo en provincias donde son muchos los niños extremadamente pobres que no reciben una buena educación primaria, para no hablar de las serias deficiencias en el nivel secundario que periódicamente muestran los operativos de evaluación".

"Estos niños y adolescentes pobres -continúa- ni piensan en ir algún día a la universidad ni estatal y mucho menos privada, por eso es crucial asignar los recursos presupuestarios apuntando a la equidad educativa, ya que cada peso no bien gastado en la universidad estatal a la corta o a la larga significara menores recursos para la educación pública primaria y secundaria, niveles estos de enseñanza donde los pobres son mayoría cosa que está lejos de ocurrir en las universidades, incluso en las estatales donde el grueso del alumnado corresponde a los sectores medios y altos de las provincias".

"Un dato importante, directamente vinculado con el indicador presentado, se refiere a la cantidad de materias aprobadas durante el año lectivo anterior. Este indicador nos muestra la regularidad en la actividad de aprendizaje y permite evidenciar si la carrera universitaria es un proceso ordenado y regular, con la consiguiente dedicación y esfuerzo por parte del estudiante, o se convierte en una rutina irregular que impide asegurar un buen nivel de formación profesional.

El conjunto de universidades estatales existen 19,6 alumnos por graduado. Pero existen notorias diferencias entre estas universidades que nos están dando la pauta que las mismas pueden ser atribuidas a diferencias en los criterios organizativos de la vida universitaria que aplican cada una de ellas", comentó el autor.

Descenso.

En otro punto del informe, Guadagni indica que la matrícula universitaria trepa aceleradamente en todo el mundo, particularmente en esta primera década del siglo XXI. Sin embargo, cada vez son menos los estudiantes que ingresan a las universidades estatales de la Argentina. "Este es un preocupante fenómeno reciente, ya que en la década del 90 y hasta el 2002 año a año eran cada vez más los que ingresaban a estas universidades, pero el caso es que a partir del 2003 comienza la declinación en el ingreso anual a las universidades estatales, pero al mismo tiempo trepa fuertemente el ingreso a las universidades privadas", afirmó. En 2002 había 305 mil alumnos en las casas de estudios estatales, mientras que en 2008 había bajado a 271 mil, una reducción de 11,2%.

El documento explica que gran parte en la declinación de la matricula estatal se debe a la reducción de postulantes a ingresar a la UBA, que es considerable ya que en el 2002 ingresaron 73.900 alumnos y en el 2008 apenas 47.500. Hay que señalar que salvo la Universidad Tecnológica Nacional, que en esos años aumento su matrícula anual en un 32 por ciento, la mayoría de las universidades estatales o disminuyen su matrícula o la misma apenas crece por debajo del crecimiento poblacional. No está ocurriendo lo mismo con las universidades privadas que han incrementado su ingreso anual de estudiantes en un 74,6 por ciento en el periodo 2002-2008 (de 53 mil a 93 mil estudiantes), cuando había disminuido en los años anteriores (1998-2002). A nadie debe sorprender estas cifras, ya que existen notorias deficiencias estructurales en la organización y funcionamiento de muchas universidades estatales, que si bien no son percibidas ni merecen mucha preocupación por parte de la dirigencia política, si son tenidas en cuenta por los directamente involucrados, es decir los estudiantes. En los próximos capítulos presentaremos esta cuestión.

Comentá la nota