Por Jorge OviedoLa caja, la superabundancia de recursos fiscales, ha permitido a los Kirchner cimentar y aumentar su poder, pero junto con la pérdida de respaldo en votos ha llegado el déficit fiscal y ya no parece posible hacer favores a todos. Pero para las obras sociales sindicales todavía parece haber una posibilidad. El Gobierno, que comenzó proponiéndose como "transversal" para escapar de las estructuras calificadas de "burocráticas" del PJ tradicional, ha terminado refugiándose en ellas.
La CGT parece tener cómodamente controlado el trámite. La Superintendencia está a cargo de Ricardo Bellaguio, con excelentes relaciones con la cúpula cegetista. La Administración de Programas Especiales, que es la que deberá dar los préstamos subsidiados, está en manos de Daniel Colombo Russell, ex apoderado del gremio de los camioneros. Colombo Russell es justamente quien firmó la resolución que dispone la creación del programa de asistencia financiera con los recursos del Fondo Solidario.
En otras áreas las situaciones parecen un poco más complicadas. En el caso de los servicios públicos, la cesación de pagos de Autopistas del Sol fue un toque de atención. En el rubro de servicios públicos privatizados hay muchas situaciones delicadas. "En otros tiempos podía pensarse que el Gobierno podía estrangular a los prestadores obligándolos a ir a la cesación de pagos para que un grupo amigo del poder comprara muy barato, reestructurara las deudas de manera salvaje e hiciera un gran negocio, ahora parece que ni siquiera los amigos del poder están interesados en hacerse cargo", dice un ejecutivo del sector.
"¿Para qué querría Facundo Moyano, por ejemplo, unas concesionarias de autopistas quebradas? Le convienen en manos privadas para poder seguir presionando. El Gobierno ya no tiene margen fiscal para hacer otra maniobra del tipo de Aerolíneas Argentinas, que le cuesta fortunas", dice un empresario. Si es así, nuevos aumentos tarifarios llegarán muy pronto.

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