Buscando la salida del laberinto financiero

El gobernador tuvo que intervenir para intentar poner orden en los confusos números de Epec. Aportar claridad depende ahora exclusivamente de él.
Confinada a tarifas congeladas durante casi siete años, la Empresa Provincial de Energía Eléctrica (Epec) logró en 2009 revertir tres ciclos seguidos de balances deficitarios y este año jugó todas sus cartas para atacar la desinversión.

Pero la partida, que en los papeles parecía brillante, derivó en un desorden tal que llevó a la empresa –y, con ella, al propio gobernador Juan Schiaretti– a divagar por los tramposos pasillos de un laberinto financiero en el que todavía es confuso ver la salida más decorosa.

El peso estratégico de la nueva central de Pilar para la generación de energía es proporcional al impacto que la obra tiene en la caja oficial.

Los técnicos que tuvieron que intervenir, por pedido expreso del Ejecutivo provincial, para intentar acomodar un proceso que todavía no ha terminado, aseguran al oído que se había comprado una de las tantas promesas de envío de fondos formulada por el ministro de Planificación de la Nación, Julio De Vido.

El resultado: la obra estaba avanzada y la empresa no tenía estructurado el plan definitivo para financiar su pago. Hubo cambios en los convenios, plata de la Anses, un poco de Boncor, créditos puente del Banco de Córdoba y, finalmente, un superbono que se está gestando, por 565 millones de dólares.

Si se lo suma a los 70 millones de dólares para transporte en el interior provincial (otra obra necesaria), Epec se habrá endeudado este año en 635 millones de dólares, prácticamente lo mismo que la Provincia tomó a través de los Boncor, sin contar el uso de esos bonos para la propia empresa de energía.

Por si fuera poco, el peso de los salarios y la incidencia de los aumentos en la Caja de Jubilaciones la habían colocado, hasta agosto, como la principal deudora del sistema previsional.

Ahora, el Banco de Córdoba debitará en forma automática los aportes y los transferirá a la Caja de Jubilaciones, una medida que forma parte del ordenamiento y los controles que se impusieron desde la Casa de las Tejas.

El recambio del directorio implicó, en los hechos, cierta pérdida de autonomía en Epec, que ahora, más que nunca, está bajo responsabilidad del ministro de Obras Públicas, Hugo Testa; el secretario General de la Gobernación, Ricardo Sosa, y el propio Schiaretti.

Se sabe que en los laberintos es fácil perderse. Y el gobernador reparte culpas a quienes lo llevaron por los pasillos equivocados. Ahora, llegar lo antes posible a la salida depende pura y exclusivamente de él.

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