La Provincia estudia aprovechar los cupos remanentes del régimen de promoción industrial que no fueron utilizados en años anteriores, a fin de extender beneficios para las fábricas locales.
Este instrumento se encuentra sin aplicarse por una ofensiva judicial que mantiene la provincia de Mendoza.
A nivel oficial señalan que en los distintos años en que el régimen estuvo vigente, fueron quedando cupos que no fueron usados, y que serían los que permitirían mantener por un tiempo más los beneficios fabriles.
El apuro está dado porque a partir de fin del año en curso comenzarán a caducar el régimen, que a esta altura de su aplicación, tiene porcentajes reducidos de promoción. El problema es que terminará también el contrato que las empresas firmaron al ingresar al régimen, que las obliga a mantener determinada plantilla de personal y metas concretas de producción. De esta manera, comenzará a regir el realismo empresario, que podría derivar en reducción de personal, el cambio de producción y, en los casos más graves, la relocalización de los proyectos.
Expertos locales sostienen que el decreto 699/10 no da una solución de fondo para las industrias, ya que atiende el aspecto de la emergencia laboral. Esto quiere decir que sólo apunta a subsidiar una parte de la mano de obra de las fábricas, como una manera de asegurar que las empresas continúen con los proyectos. Pero no brinda una respuesta a la falta de incentivos fabriles para que las firmas sigan desarrollando sus actividades. Además, falta solucionar déficits como los servicios y la falta de integración.

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