Buscan evitar una crisis económica

El devastador terremoto y el mortal tsunami no sólo destruyeron miles de familias japonesas, sino también generó un duro impacto en la tercera econonomía mundial. Tras una semana de crisis, Tokio acordó ayer con sus socios del G7 intervenir conjuntamente el yen por primera vez en más de diez años, con el objetivo de detener su apreciación y evitar que la crisis se profundice. Tras la aprobación de esa medida, la moneda asiática retrocedió ayer tras llegar a su máximo nivel histórico y las acciones japonesas subieron tras una fuerte caída durante la semana.

Japón consiguió el apoyo de los emisores de Estados Unidos, Reino Unido, Canadá y Alemania, Francia e Italia, agrupados en el Banco Central Europeo para vender de manera conjunta yenes y frenar su escalada, que pone en riesgo la reactivación económica mundial. “Expresamos nuestra solidaridad con el pueblo japonés en estos momentos difíciles y nuestra disposición para otorgar la cooperación necesaria así como nuestra confianza en la fortaleza de la economía japonesa y el sector financiero”, aseguraró el G7.

El Banco de Japón vendió ayer 500 mil millones de yenes y consiguió que el dólar avanzara frente a la moneda japonesa hasta cerrar en la banda alta de las 81 unidades en Tokio. El dólar llegó a intercambiarse ayer a 76,25 yenes, lo que situó a la moneda asiática en su nivel más alto desde la Segunda Guerra Mundial.

Comentá la nota