Lo dijo este miércoles el jefe de la Policía Metropolitana, Eugenio Burzaco, quién aclaró que “ésta fuerza es de los vecinos porteños y no de Mauricio Macri". Y agregó: “Los agentes seguirán preparándose en el exterior para que sean eficaces y tengan más elementos para defender a la gente".
El jefe de la Policía Metropolitana, Eugenio Burzaco, aseguró este miércoles que "cada tanto quieren hundir el bote insignia y denostar a la Policía Metropolitana", y aclaró que "ésta fuerza es de los vecinos porteños y no de Mauricio Macri".
"Lo que buscan es una manera de deteriorar la institución", dijo Burzaco al hacer referencia al canciller Héctor Timerman, quien había asegurado que efectivos de esa fuerza participaron en El Salvador de un programa de entrenamiento financiado por Estados Unidos.
En declaraciones a Radio de la Ciudad, el funcionario agregó que "con esos cursos se hace una apuesta a la capacitación del personal para tenerlos bien entrenados y con un sueldo digno".
"Que sigan preparándose para que sean eficaces y tengan más elementos para defender a los vecinos", puntualizó.
Además, el funcionario hizo un balance del primer año de la creación de la Policía Metropolitana y se esperanzó en que se pueda "avanzar en temas concretos".
"En algún momento tuvimos una buena relación con la Jefatura de Gabinete y con el Ministerio de Seguridad de Nación, pero eso se cortó con los incidentes de fin de año pasado. Esperemos que se pueda reanudar un diálogo más permanente y positivo de manera de poder construir una relación fuerte porque la verdad es que la seguridad va a seguir dependiendo durante mucho tiempo de la Federal", señaló.
En esa línea, destacó que la Policía porteña tiene "2 mil efectivos y en la Ciudad hacen falta 12 mil" por lo que añadió que "quien tiene el peso especifico más grande es la Policía Federal, por lo que hace falta coordinación y cooperación, trabajo en conjunto para tener éxito".
"En la calle la relación es muy buena, hay entendimiento. Hemos hecho arrestos y después interviene la Federal. El balance de este primer año es positivo ya que estamos en diez barrios, con arrestos y operativos de distinta complejidad, interviniendo en el tema del narcotráfico en la Villa 31 y la trata de personas. Y además, pudimos transmitir un modelo nuevo de policía, que está más cercano al vecino", remarcó.



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