Vendrá al país una misión para asesorar sobre las estadísticas de inflación. Lo anunció en Washington el jefe del FMI para la región. Y lo confirmó Boudou. Es un gesto de acercamiento a un organismo muy criticado por el Gobierno.
El anuncio de ese acuerdo fue hecho ayer en esta ciudad por Nicolás Eyzaguirre, el economista chileno que tiene a su cargo el "Hemisferio Occidental" en el mapa del FMI, área en la que se incluye a la Argentina. Eyzaguirre aclaró que fue el Gobierno argentino quien solicitó esa asistencia.
El ministro Amado Boudou, en diálogo aquí con la prensa argentina, confirmó lo dicho por Eyzagyurre, pero no puso fecha a la puesta en marcha de esa asistencia técnica. Dijo que "es muy importante la asistencia", pero que se discute el marco, el contexto, si se trabaja en metodología, recolección de datos, etc. Boudou dijo que es necesario un IPC nacional porque "en un país con la diversidad geográfica y demográficas es importante una visión global sobre los precios", pero se desentendió cuando se le señaló que ese IPC nacional existía hasta 2006.
El Gobierno mantiene una tensa relación con el FMI, y se ha niega hace cuatro años a recibir las misiones de revisión periódica de la economía que ordena el art. 4 del estatuto. La aceptación ahora de una delegación del Fondo puede leerse como un gesto de acercamiento hacia el organismo.
"Motivados por el propio interés de las autoridades de mejorar la calidad de sus estadísticas, nos contactaron y hemos dado nuestro acuerdo en dar asistencia técnica. Eso es todo lo que hemos conversado", dijo Eyzaguirre, a modo de resumen de su breve reunión del viernes por la tarde con Boudou.
El principio de acuerdo por el envío de esa misión puede tener más de una lectura. Podría tratarse, bajo el maquillaje de enfocar el tema como una "asistencia técnica", de la puesta en marcha de la revisión según el artículo 4. Es sabido que las principales objeciones del FMI apuntan a las estadísticas del INDEC y principalmente a la medición de los precios.
Sin embargo, la interpretación más probable de este convenio con el Fondo sería la pretensión del gobierno argentino de "usar" al Fondo como legitimador de las nuevas y polémicas metodologías para medir precios que aplica el INDEC desde que fue intervenido. De hecho, los directivos del Indec Ana María Edwin y Norberto Iztcovich ya estuvieron reunidos tiempo atrás con técnicos del FMI para abordar el tema.
Por estos días circuló en Buenos Aires la versión, de fuentes cercanas a Boudou, de que Economía estaba dispuesta a aceptar una misión del FMI sólo si se enfrascaba en analizar las estadísticas del INDEC, sin consultas a analistas privados, dirigentes de la oposición ni nada que transforme la llegada de los técnicos del FMI en un "show mediático", tal las palabras de un alto funcionario económico.
Después de las explicaciones, Eyzaguirre se vio obligado a responder si había o no avances concretos para que la Argentina se someta a la revisión según el artículo 4. Respondió así: "Sería muy bueno para la Argentina y para todo el mundo restablecer las consultas. Boudou se mostró abierto pero no mostró apuro, aunque tampoco lo negó como posible forma de proceder".
Fue, en cierta forma, una ratificación de lo que venía declarando hasta ahora Boudou, aunque Eyzaguirre prefirió no abundar en si estaba o no de acuerdo con los tiempos que maneja el ministro de Economía.
Para Boudou, sin embargo, lo más importante que sucedió ayer en la Asamblea del Fondo pasó por otro carril.
Anoche se encargó de destacar ante la prensa que fue "muy importante y positivo" que el FMI haya dicho que el uso de las reservas para pagar deudas "es un tema soberano de los países" y no tenía nada para decir al respecto. El equipo económico tomó con euforia esa declaración, y, dijeron, "muestra un cambio respecto a cómo reacciona ahora el Fondo ante las decisiones de los países".


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