Se busca tesorero limpio sin prontuario

A los favoritos para las presidenciales de octubre les quedan dos meses de plazo para elegir un recaudador honesto. La Justicia dictó normas más estrictas que vigilan origen y destino de los fondos para la propaganda de Dilma Rousseff y de José Serra.
En unas elecciones cruciales para Sudamérica, Brasil elegirá el 3 de octubre al sucesor del presidente Luiz Inácio Lula da Silva. Al ex obrero metalúrgico no le está permitido buscar un tercer mandato consecutivo; dejará el poder con una histórica popularidad del 83 por ciento. El gobernador de San Pablo, José Serra, y la actual jefa del gabinete de Lula, Dilma Rousseff, lideran las encuestas electorales con apoyos del 35 y del 30 por ciento. Las cifras anuncian una lucha tan ajustada como onerosa entre el opositor Partido de la Social Democracia Brasileña (PSDB, centroderecha) y el oficialista Partido de los Trabajadores (PT) por conducir a la cuarta potencia emergente del planeta.

Bajo los plazos del Tribunal Supremo Electoral (TSE), en julio se abrirán las compuertas del gasto para una breve campaña. Pero a dos meses del frenesí proselitista, Serra y Rousseff siguen buscando a la persona adecuada, al tesorero honesto, que recaude los millones de reales necesarios para llegar a la presidencia.

En la política brasileña no son novedad los casos de oscuras colectas de fondos y el tráfico de influencias que se teje bajo los aportes de campaña. El episodio más notorio lo protagonizó Paulo César Farías, el asesinado tesorero de Fernando Collor de Mello, el gobernante de derecha que renunció al cargo en 1992 para evitar un proceso de destitución que iba a coronar las denuncias de corrupción que reveló su propio hermano (recuadro). Con ese antecedente, el TSE dictó este año normas para vigilar las cuentas de campaña. La ley distingue entre cuentas partidarias y de candidatos, y obliga a los bancos a traspasar de oficio los fondos sobrantes, de las primeras a las segundas, tras las elecciones.

La periodista Eliane Cantanhede, corresponsal en Brasilia del diario Folha de Sao Paulo, dijo a Crítica de la Argentina que no habrá nombramientos antes de las convenciones partidarias de junio, pero que "de seguro ya están trabajando", afirmó.

En la búsqueda del recaudador eficiente y discreto, Rousseff tropezó con el tesorero del PT, Joao Vaccari Neto, que está siendo investigado como supuesto centro de un esquema de desvío de fondos de una cooperativa de empleados bancarios de San Pablo. Según el procurador paulista José Carlos Blat, el dinero fue a parar a empresas fantasma de ejecutivos de la entidad, pero también se usó para costear parte de la campaña del PT, que llevó a Lula al poder en 2002.

Rousseff optó extraoficialmente por Vaccari Neto como su recaudador de campaña, pero tuvo que dar marcha atrás. La candidata se quejó de que la oposición intenta mancharla con el recuerdo de los escándalos que en 2005 obligaron a renunciar a la cúpula del PT. "Quieren traer 2005 a la elección de 2010", declaró, en respuesta a las revelaciones de la revista Veja sobre Vaccari Neto.

Según Veja, la sombra de los 55,6 millones de dólares faltantes en la Cooperativa Habitacional de los Bancarios se funde con la del "mensalao", el esquema de sobornos que montó el PT en el primer mandato de Lula da Silva (2003-2007), para comprar los votos de congresistas opositores a favor de leyes del Ejecutivo.

Vaccari Neto debía declarar el martes ante una comisión parlamentaria que también sigue el caso, pero no lo hizo. Las denuncias en su contra se basan en información objetiva, opinó la periodista Cantanhede. "Es cosa de los políticos el decir que esto surge por la campaña", declaró, aunque reconoció que todo quedará como un "tema mediático".

Menos controversial, pero no menos complicada, es la búsqueda de un tesorero para Serra. El senador Sérgio Guerra, jefe del PSDB, certificó que sólo será coordinador de campaña. Tampoco se repetirá el equipo de recaudación de 2002 dirigido por Márcio Fortes. El ex diputado será candidato a vicegobernador de Río de Janeiro, la tercera plaza electoral del país. Sólo está en carrera José Henrique Reis Lobo, el secretario de Serra que renunció este mes, días antes de que su jefe admitiera que volverá

a ser candidato.

El hombre que sabía demasiado

Al asesinado empresario Paulo César Farías se le adjudica la frase de que "más importante que la belleza interior es la riqueza en el exterior". Según la Policía Federal de Brasil, trabajando antes y después de las elecciones que ganó su jefe en 1989, el tesorero de campaña del ex presidente Fernando Collor de Mello montó un esquema de tráfico de influencias que movió mil millones de dólares. PC huyó de Brasil en 1993, regresó y fue juzgado en 1994, y salió en libertad condicional en 1995. Pero el destino del dinero es tan oscuro como las circunstancias de su muerte. En 1996, él y su pareja fueron hallados muertos a tiros, pero la Justicia no ha definido qué les ocurrió. La tesis del asesinato y suicidio en un crimen pasional nunca se sostuvo del todo. Los cuatro guardias de la vivienda serán juzgados este año, en un caso por el que ya estuvo acusado el hermano de PC, el diputado Augusto Farias.

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