El líder del radicalismo chaqueño y el candidato a Gobernador de esa fuerza política, Ángel Rozas y Roy Nikisch, recibieron en la mañana de este sábado al presidente de la representación parlamentaria de la Alianza, Carim Peche, y al intendente de Presidencia Roque Sáenz Peña, Gerardo Cipolini, con quienes mantuvieron una reunión, que fue calificada de “cordial”, donde el objetivo principal es el enfrentamiento dado entre ambos dirigentes saenzpeñenses.
Dos horas y media duró el encuentro entre los citados dirigentes radicales del que todos salieron sonriendo aunque sin un acuerdo que ponga fin a lo que nadie puede esconder: la gran grieta en la relación entre Peche y Cipolini, abierta tras le decisión del actual intendente de salir de firme a jugar su reelección sin haber acordado previamente con Peche, que fuera quien lo impulsara primero como titular del Concejo y desde allí lo promoviera como intendente.
Por ahora el nivel de la charla no permitió que los contendientes mostraran todas sus cartas ya que buena parte del encuentro lo consumieron referencias a la situación política nacional y provincial, aunque a todas luces el sólo hecho de que la reunión se haya concretado es todo un avance si se tiene en cuenta que Peche y Cipolini hace dos años no consiguen sentarse a conversar sobre cuestiones vinculadas a la localía política.
El próximo 30 de abril se inaugurará en Sáenz Peña el local de Convergencia Social ubicado en calle 11 entre 12 y 14, oportunidad en que será presentada la fórmula radical Nikisch-Polini. Se deduce que también estará presente Rozas, marco que será aprovechado para reanudar las conversaciones interrumpidas este sábado poco después de las 13.
Más allá de las elucubraciones y de los argumentos que puedan esgrimir los dos dirigentes en cuanto a la candidatura a intendente, lo real es que lo que está en discusión es el dominio político territorial. Ninguno cede. Pero en el fondo ambos saben que si pretenden retener el segundo municipio de la provincia deberán previamente contabilizar perfectamente los riesgos, ya que si bien una elección interna transparenta y legitima aspiraciones no se puede olvidar que el radicalismo de Sáenz Peña tiene toda una tradición en esta materia: en otras épocas quien la ganaba se quedaba con todo puesto que el perdedor no sólo se iba a su casa junto a sus seguidores sino que en la elección general varios de ellos apoyaban al adversario.




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