Por Martín DinataleUn frente de tormenta se avecina entre el matrimonio presidencial y los gobernadores. Esta semana podría cristalizarse este choque. Podrá ser el inicio de una mala pasada para los Kirchner en su relación con la liga de mandatarios provinciales, sobre todo aquellos peronistas en los que el ex presidente tiene sustentado su proyecto electoral para 2011.
Si en la Cámara alta los números que dice tener la oposición -con votos del PJ incluidos- le dan la espalda al kirchnerismo, el camino hacia una nueva ley de coparticipación del impuesto al cheque será casi un trámite en Diputados.
"No quedará otra alternativa que vetar la ley del cheque", se sinceró anoche un funcionario de la Casa Rosada. Es la próxima jugada que se empezó a estudiar en detalle en el círculo más íntimo que rodea a los Kirchner. En esta movida se evalúa, por cierto, el bumerán que implicará ese veto presidencial de cara a gobernadores que han puesto todo por el matrimonio presidencial y que ahora esperan un gesto de ellos, con liquidez de dinero incluido. El veto a la ley de cheque será la mayor prueba de fuego que deberán pasar los Kirchner y los gobernadores en esa relación controvertida y difícil. Esto lo sabe el ex presidente que la semana pasada en el acto de reasunción del PJ nacional realizado en Chaco prometió a los gobernadores peronistas presentes debatir una nueva ley de coparticipación. Pocos creyeron en esa solución. Los que estaban en Chaco conocen perfectamente que el debate por una nueva ley de coparticipación puede demorar años. De hecho, desde que la Constitución nacional fue reformada y fijó 1996 como el año para establecer una nueva ley, ningún gobierno pudo imponer en el Congreso una nueva ley de coparticipación. Ya hay varios gobernadores que estuvieron compartiendo el palco con Kirchner en Chaco que pidieron a sus legisladores que voten con la oposición por la nueva ley de cheque.
¿Serán los Kirchner capaces de vetar una ley que claramente perjudicará a los gobernadores? ¿Dejarán a las provincias sin posibilidades de recibir dinero fresco aunque sea para sustentar el plan electoral de 2011? ¿Asumirán el riesgo de atajar un bumerán pesado y molesto? ¿Resignará la Casa Rosada el manejo de una importante porción de la torta fiscal a sabiendas de que se viene un año complicado en términos presupuestarios? Esta semana empieza una nueva etapa de la relación del matrimonio presidencial con la liga de gobernadores. El veto presidencial y su efecto bumerán son una sombra molesta que persigue a los Kirchner.

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