Bullrich 2027, con marca propia: entre el deseo de la Presidencia y la fórmula con Milei

Bullrich 2027, con marca propia: entre el deseo de la Presidencia y la fórmula con Milei

Sin margen para una interna, la senadora busca seducir a los jóvenes, crecer en volumen político y hacer valer sus votos para negociar un lugar en la boleta.

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Carla Pelliza

Patricia Bullrich aceleró con la construcción de su propia marca camino a 2027, aunque con una dificultad de origen: enfrentar a Javier Milei en una interna resulta prácticamente imposible, tan poco probable como un corrimiento voluntario del Presidente. Pero también con una oportunidad: representa a un sector social que mira con recelo ciertos rasgos del Gobierno y puede aspirar a convertirse en la mejor compañera de fórmula para asegurar el triunfo. Si ningún camino funcionara, le queda la opción de romper y competir por fuera, aunque el costo político podría ser demasiado alto y ella niega cualquier quiebre. La intención es “acompañar”, crecer en volumen todo lo que sea posible y fidelizar a su electorado propio. 

La senadora se puso el traje de candidata de forma literal: tanto ella como los suyos remarcan que, pese a su condición de “rea”, últimamente está muy “elegante”. También empezó a publicar las clásicas piezas audiovisuales que reflejan múltiples saludos en distintos eventos al tiempo que se lanzó a una misión humanizante de su figura. Y definió un público de interés: los jóvenes. Son, dijo, los más golpeados por la situación económica y es el grupo al que más visito en las últimas semanas con charlas en colegios y Universidades al entender que “bancan” el cambio pero tienen dudas y necesitan ser mimados, que los escuchen.

La comunicación se transformó en uno de sus principales activos. Pasó de contar con los beneficios de la acción ejecutiva a la lentitud de las negociaciones parlamentarias. De mucha visibilidad a poca. Eso lo resolvió desde las redes sociales, donde busca ser disruptiva para ampliar su público. En los jóvenes tuvo éxito: le piden fotos. Incluso fue nominada a los premios Eikon, lo que le dio alegría. Una competencia directa a Milei en el ámbito de la conversación pública. Pero no es el único activo que destaca su armado.

En distintas entrevistas, el bullrichismo se dedicó en enfatizar el capital político de Bullrich: en 2023 le dio a Javier Milei los votos para ganar en el balotaje. Probablemente, por el desgaste de la gestión, ni él conserve el casi 30% de las voluntades de entonces ni ella lo haga con casi el 24%. De hecho, parte de ese caudal también corresponde al PRO y la UCR. Pero su misión es la de crecer todo lo que sea posible para agrandarse y tener con qué negociar el año que viene. Para algunos, es lógico que vaya de compañera de fórmula de Milei.

En una entrevista con Radio del Plata, el diputado Damián Arabia aseguró que “es una posibilidad”, pero que ese escenario deberá definirse de forma estratégica, analizando cuál es la mejor fórmula para representar el “cambio”. Para él, “ellos dos son los que, de alguna manera, expresan esos votos y la representación. Entre los dos”.

Lo cierto es que Bullrich dijo que no va a apurar su candidatura, pero que tampoco tiene demasiado tiempo como para lanzarse. Este año cumplió 70, pero sostuvo en una entrevista con Roberto Funes Ugarte que es necesario “saber cuál es tu momento”. Por eso, va a “esperar a ver cómo se desarrollan los acontecimientos en el país” para decidir cuándo lanzarse. 

Para ella, ser Presidenta es un sueño de muchas décadas. Un deseo que pide cada vez que sopla las velitas en su cumpleaños y que sigue presente. Tan presente que ya empezó a lanzar algunas ideas sobre su gestión: dijo saber cómo “transformar muchísimas cosas en el país y cómo llegar al bienestar de todos”, una de las principales críticas al gobierno de Milei.

Bullrich tiene una dificultad clara. Según analizó el politólogo Andrés Malamud en Gelatina, “los antecedentes no favorecen un desafío interno” en la región. No abundan los casos de éxito de aquellas figuras que desafían al líder desde adentro, ganan la interna y luego triunfan en una elección general. Para sortear ese obstáculo, Milei podría hacerse a un lado para dejarla ser la representante del modelo. Un escenario dificultoso dado que el jefe de Estado ya ratificó varias veces su voluntad de ir por la reelección. Una opción más realista sería la de invitarla a integrar una fórmula presidencial habilitándola, después, a ir por su propia presidencia para cerrar la carrera política. El análisis fue percibido como una lectura lógica.

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