La frase pertenece al periodista Ignacio González Prieto, quien dentro del ciclo semanal Cámara del Crimen que se emite por la señal TN, hizo referencia al caso que compromete al ex piloto de TC Eduardo “Lalo” Ramos, luego que a gran velocidad y borracho, embistiera con su automóvil importado sobre la ruta 226, el rodado de la familia Franco dejando secuelas irreversibles en el menor Thiago Joel.