El intendente platense, Pablo Bruera, se calzó esta noche traje de candidato a Gobernador, contrastó las cuentas públicas de su distrito con "superávit" fiscal con el "déficit alarmante" que tiene la Provincia de Buenos Aires y le recordó –implícito- a Daniel Scioli, que "los liderazgos de 'mandato-obediencia' ya no funcionan más", en la relación con el Gobierno nacional.
Al ser consultado acerca de la posición de Scioli en el sentido de "no" criticar nada de lo hecho por el Gobierno Nacional, el alcalde platense interpretó que "los liderazgos éstos, de mandato obediencia, ya no funcionan más, sino (se debe apuntar a aquellos tipos de) liderazgos que tienen que ver con la posibilidad de escuchar y consensuar para resolver los problemas concretos".
En declaraciones periodísticas formuladas al canal de Noticias TN, Bruera negó ser un traidor, como lo sindican desde una parte del kircherismo al asegurar que, por el contrario, "el sector" que lo acusa "debe estar buscando un chivo expiatorio".
El pasado 28 de junio, "no se entendió bien la estrategia electoral, muchos de nuestros afiliados no apostaron a nuestra propuesta" por lo que "mucha gente, no nos fue a votar: hay que ir a buscar a la gente que siempre nos ha acompañado".
"Nosotros veíamos que las testimoniales, básicamente, no se entendían por el sector que nosotros queríamos representar, y desde ese punto de vista, el que no se hace entender, no enamora", aseguró Bruera, tras lo cuál reclamó "escuchar qué fue lo que se votó, hacer un diagnóstico y corregir lo que haya que corregir".
Lanzado por la gobernación, el alcalde platense analizó las necesidades de la Provincia, criticó las dificultades que sigue teniendo en la actualidad y proyectó lo que hay que hacer, para reducir los índices de pobreza que hoy por hoy la atraviesan.
Y en ese contexto, contrastó: "Nosotros tenemos un superávit fiscal, que es un dato importante, porque lo primero que hicimos fue ordenar las cuentas", mientras que la Provincia de Buenos Aires "tiene un déficit financiero y económico muy importante, muy alarmante".
"Arrancamos el primero de enero (en la Provincia) con 4 o 5 mil millones de pesos abajo" porque –dijo- "no hemos conseguido los recursos como corresponde, de forma estructural, que es la pelea que debe hacer la Provincia de Buenos Aires"
Admitió, sí, que "algunos dirigentes intentaron plantear esta situación" de la coparticipación federal, pero –aseguró- "no hay podido, aunque a veces la Nación le da una mano, pero el problema es que con esos fondos, no se puede planificar porque no se sabe cuando viene la plata"
"Que la Provincia y la Nación cumplan su responsabilidad".
En otro tramo de la entrevista, Bruera reconoció que intentó comunicarse con Néstor Kirchner tras los comicios de junio último, pero dijo que "no" lo recibió y se quejó porque desde entonces, "nosotros nos estamos haciendo cargo de la mayor cantidad del peso del plan" lanzado en la ciudad.
"Hicimos un plan ciudadano donde hay distintas tareas de realización entre el Gobierno Nacional; provincial y municipal, y en este momento, nosotros nos estamos haciendo cargo de la mayor cantidad del peso de ese plan", aseguró Bruera.
Campaña bonaerense.
El intendente platense, reconoció que en estos momentos están trabajando, desde La Plata, "en un documento" para la Provincia de Buenos Aires, que será distribuido a lo largo de la geografía bonaerense, con los principales acciones de gestion que habría que encarar para resolver los "graves" problemas por los que atraviesa la Provincia.
Y en ese sentido, dijo que "hay un sector de la militancia que trata de aglutinar, particularmente a la gente que surgió en 2007 y que le ganó a todos los aparatos, donde hay cuadros intermedios del peronismo, que son el reservorio de la dirigencia que va a venir" al que denominó "los sub-40", y entre los que no mencionó a Scioli.
"Lo más importante, es tomar las experiencias de gestión exitosa de los distritos", aseguró.
Finalmente, el jefe comunal se mostró molesto con los legisladores que recularon en público lo que, dio a entender, dijeron –con forma de críticas- en privado, en la famosa reunión de Pinamar: "alguien hace una declaración y después nadie se hacer cargo de eso", dijo.



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