El concejal Sebastián Tangorra, del Frente para la Victoria, calificó de "inescrupulosa la maniobra política y personal del jefe comunal que es la que ya exhibió en las elecciones del 28 de junio de 2008, cuando con su campaña proscribió a Néstor Kirchner y los candidatos de nuestro gobierno y hasta repartió su boleta cortada, junto a las de De Narváez, Stolbizer y otros partidos".
El aumento del 50% en el valor del estacionamiento medido, un convenio con empresas telefónicas para la instalación de antenas y un litigio sobre una parcela dentro del Parque Industrial local, fueron las excusas que utilizó el oficialismo "para dar por cerrada su etapa en el kirchnerismo y blanquear su fuga hacia el espacio de Felipe Solá y Mauricio Macri", agregó Tangorra.
"Lamentamos que el gobierno municipal siga postergando los temas prioritarios que les preocupan a los vecinos como la contaminación del agua potable, en varios barrios de la ciudad, y la inseguridad vial, y use al recinto para anunciar su reacomodamiento partidario" sostuvo el concejal Sebastián Tangorra.
"Es público que Bruera es el tránsfuga más grande de la política provincial", afirmó el edil, y recordó que ya en 2005, durante la campaña que consagró senadora a Cristina Fernández de Kirchner, fue electo diputado provincial por la lista del Partido Liberal correntino de Romero Feris, mientras distribuía su boleta cortada junto a las de Elisa Carrió, Chiche Duhalde y Ricardo López Murphy.
Tangorra consideró "insólito que Bruera aún siga presidiendo el PJ de la ciudad, cuando el año pasado fue el culpable de la peor derrota peronista en La Plata desde 1946 y ahora es socio de los principales opositores al gobierno de Cristina Fernández de Kirchner"
"La traición de Bruera –continuó- confirma la ideología personalista y neoliberal plasmada en la cesantía de más de 1500 empleados, el sideral aumento de las tasas y el transporte público y la privatización del cobro de impuestos, entre otras medidas aplicadas desde su asunción".
Por último denunció que "para este año, la mayor ambición de Bruera es modificar el Código de Planeamiento Urbano para favorecer la especulación inmobiliaria y a las empresas constructoras y entregar la ciudad al poder económico".







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