Brown, en la mira por los supuestos abusos

La oposición reclamó una investigación
LONDRES.- Cuando faltan pocos meses para las elecciones generales en Gran Bretaña, en las que los británicos decidirán si rompen o no con 13 años de gobierno laborista, la imagen del premier Gordon Brown está en el ojo de la tormenta.

Un día después de conocerse extractos de un libro que lo acusa de maltratar física y verbalmente a sus empleados, la oposición, encabezada por el líder conservador, David Cameron, pidió ayer "una investigación completa" sobre los supuestos abusos en la residencia oficial de Downing Street.

"Se trata de un asunto muy serio. Es necesario hacer una investigación completa para conocer qué fue lo que pasó", declaró Cameron. También Nick Clegg, líder del Partido Liberal Demócrata, afirmó que las acusaciones deben ser investigadas y aclaradas "cuanto antes" por el gobierno.

Las acusaciones a Brown incluyen un incidente en el que el primer ministro tomó de las solapas a uno de sus empleados, lo zarandeó y le gritó; numerosos momentos de impaciencia y de ira, y otro episodio en el que echó con violencia de su asiento a una mecanógrafa para ponerse él mismo frente al teclado.

Aunque sus colaboradores salieron en defensa del premier y declararon que "se enfada, pero por lo general consigo mismo", una organismo antiabusos reportó haber sido contactado por asesores de Brown.

La Línea de Ayuda Antiabusos, una organización que proporciona ayuda a los trabajadores sometidos a maltratos, dijo haber sido contactada por personal de la oficina del primer ministro, que se quejó por su comportamiento.

"En los últimos meses nos han hecho preguntas trabajadores de la oficina de Gordon Brown. Algunos han descargado información [del portal de Internet], otros han hablado con nosotros y yo misma he estado en contacto con algunos de ellos", contó Pratt.

La directora de este organismo ayer fue más allá y dijo que estaba intentando contactarse rápidamente con la oficina del premier, ya que en "las primeras horas [de ayer] había recibido un correo electrónico que involucraba directamente a Gordon Brown".

Ante esta nueva revelación, Anne Snelgrove, consejera parlamentaria de Brown, instó a la Línea de Ayuda Antiabusos a dar evidencias sobre los supuestos maltratos. La entidad "debe demostrar que estas cuestiones realmente vinieron de empleados del número 10 [de Downing Street]", precisó Snelgrove.

En tanto, desde Downing Street negaron haber llamado a la línea de ayuda y aclararon que la oficina del gobierno "cuenta con procedimientos rigurosos en caso de que los empleados sufran tratos inapropiados".

Como consecuencia del entredicho, uno de los fundadores del grupo, Cary Cooper, renunció a su puesto por estar en contra de que Pratt hablara públicamente sobre el caso y violara la confidencialidad. "Como línea telefónica de ayuda nunca se debe revelar nada vinculado con un cliente, de ninguna manera posible", subrayó.

Los reportes de supuestos abusos físicos y psicológicos a los que Brown sometió a sus empleados aparecieron en un libro serializado por el dominical The Observer y escrito por el periodista político Andrew Rawnsley, llamado The End of the Party.

Según declaró Downing Street, las acusaciones son "maliciosas" y precisó que el gobierno "tiene cosas más importantes que hacer que lanzar una investigación a partir de mentiras".

Comentá la nota