Se intensifica la batalla entre los dos principales partidos británicos para ver cual logra el necesario apoyo de los liberal demócratas para poder formar gobierno
El partido de Cameron respondió al anuncio de Brown con su propia "oferta final" para los liberales demócratas, una invitación que incluye una coalición formal y la promesa de realizar un referéndum sobre una limitada reforma al sistema electoral.
En una solemne declaración frente a la residencia oficial del primer ministro en 10 Downing Street, Brown dijo que ahora los liberales demócratas deseaban hablar con los laboristas en paralelo a sus actuales negociaciones con los conservadores.
"Como líder de mi partido debo aceptar que el resultado electoral es un juicio sobre mí. Por lo tanto tengo la intención de pedir al Partido Laborista que prepare los procesos necesarios para su propia elección de un líder. No deseo seguir en mi puesto más tiempo de lo que sea necesario", sentenció el premier.
Con este anuncio, los laboristas, que quedaron segundos en las elecciones, podrían alejar a los liberales demócratas de los conservadores, dado que Clegg dijo con firmeza durante la campaña electoral que no deseaba que el impopular Brown permanezca en el poder. El premier no dio un calendario preciso para su partida, pero indicó que esperaba que el nuevo líder del Laborismo ocupe su lugar para la conferencia anual del partido a fines de septiembre.
Candidatos
Entre los posibles candidatos que baraja la prensa figuran dos hermanos: el titular de Exteriores, David Miliband, y el ministro del Medio Ambiente, Ed Miliband. Luego aparece Ed Balls, asesor e íntimo de Brown, pero al que se le atribuye un carácter desabrido que lo hace impopular entre muchos de sus correligionarios. Está también Harriet Harman, que asumiría el cargo como suplente y que también puede optar por lanzarse a la palestra. Finalmente aparece, el actual ministro del Interior, el veterano Alan Johnson, un político que puede ser una figura de conciliación dentro de un partido que, tras 13 años en el poder, aparece hoy dividido.
Guerra de apuestas
Los analistas afirman que Clegg es consciente del poder que tiene en este momento y pretende jugar a fondo todas sus cartas para conseguir la oferta que más puede favorecer sus aspiraciones, que incluyen una reforma del actual sistema electoral más proporcional que el actual, que según dicen está parcializado en favor de los dos grandes partidos y deja a los partidos más chicos con un bajo nivel de representación en el Parlamento, sin posibilidad de tener un gobierno. Pero aunque históricamente la militancia liberal ha preferido pactar con los laboristas antes que con los conservadores, la aritmética salida de las urnas hace más factible un acuerdo con los "tories" porque juntos sumarían 364 escaños, ampliamente por encima de los 326 que marcan la mayoría absoluta.

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