No se hace el loco, está en medio de un brote psicótico".
A la directora de una conocida clínica psiquiátrica de esta Capital le alcanzó con ver el porte entre divertido y desafiante de José López cuando la Policía Bonaerense lo sacó del Monasterio donde había intentado proteger casi nueve millones de dólares, con casco y chaleco antibalas, absolutamente inconsciente de lo que estaba viviendo. El ex secretario de Obras Públicas hasta dialogaba despreocupado con los oficiales.
La detención del hombre que manejó durante 25 años las obras públicas kirchneristas (12 en el Gobierno nacional, 12 en el Gobierno de Santa Cruz, uno en la intendencia de Río Gallegos) cayó como una bomba neutrónica en el mundo peronista. Una fuente parlamentaria comentó a Infobae que "Julio De Vido en persona llamó a la rudimentaria esposa de López, quien le contó que su marido estaba insoportable, actuaba como un loco y hacía varios días que no lo veía, pero en su entorno sabían que es bipolar y dadas las circunstancias, es evidente que estaba sin tratamiento". A la noche, en el bloque de Diputados del Frente para la Victoria era vox populi que la estrategia que se usaría ante la justicia es que se trataba de un caso de insanía.
Si López es diagnosticado insano, toda la prueba que se juntó seguirá siendo válida, pero el ex secretario de Obras Públicas no podrá ser procesado por la Justicia
La madrugada en la que López se dirigió hasta el Monasterio de las Monjas Orantes y Penitentes de Nuestra Señora de Fátima a donde llegó con su propio auto, estaba solo y aislado. En los últimos años no tenía buena relación con nadie. Cada vez que alguien le pedía que se cuidase de las consecuencias jurídicas de sus actos, él repetía "a mí no me entran las balas". Pero hace dos meses que De Vido no le atiende el teléfono. Tampoco Cristina Elisabet Fernández habla con él, quizás desde que Daniel Scioli perdió las elecciones. Unas pocas personas de su entorno sabían que debía tomar medicación para la bipolaridad, un desequilibrio electroquímico que con terapia farmacológica adecuada y atención psicológica permite hacer una vida absolutamente normal, incluso llevar adelante grandes responsabilidades, hasta la presidencia de una nación.
Conocida la más cinematográfica detención de todos los tiempos, las especulaciones en redacciones y ámbitos políticos alejados del gobierno anterior se concentraron a ponerle sentido al asunto. En pocas horas, la conclusión que puso lógica a lo inexplicable era que agentes de la AFI hacía semanas que estaban siguiendo al ex funcionario, alguien lo convenció de que su domicilio sería allanado y, logrado el objetivo, fue seguido a prudente distancia para ver qué hacía con el dinero mal habido. Hasta se llegó a decir que hubo ansiedad en los hombres de inteligencia porque, si hubieran esperado otro viaje de López con más billetes, hubiera sido posible cercarlo con todavía más fajos espúreos. Otro rumor aseguraba que López no trataba de ingresar con dinero al convento, sino sacarlo. Nadie creía que un vecino había llamado al 911 ni que efectivos de la Bonaerense se negaron a ser coimeados.



Comentá la nota