La Asamblea del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) acabó ayer con un acuerdo para dar más poder a los países emergentes en el Banco y aumentar su capital, pero bajo la sombra de la crisis de Grecia, que fue la preocupación principal de los ministros.
Con el cambio, los países emergentes se quedan con el 47,19% del voto en el Banco Mundial. Aspiran a lograr en la próxima revisión, en 2015, el 50%.
El acuerdo beneficia a naciones grandes como India, Brasil, México y especialmente China, que se convierte en el tercer accionista del organismo, tras Estados Unidos y Japón, mientras ceden terreno naciones ricas como Alemania, Francia, Japón y Reino Unido, aunque no Estados Unidos. De todas formas, Brasil y Sudáfrica expresaron su descontento por la "subrepresentación" que persiste de las naciones en desarrollo.
También se acordó una ampliación del capital del BM de u$s 5.100 millones– la primera en más de 20 años– para compensar los grandes préstamos de la institución durante la crisis financiera. De esa cifra, u$s 1.600 millones vendrán de aportes extra de los países que ahora tendrán más peso.

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