Aunque ayer las mantuvo en 13,75%, se espera que las bajen hasta 11,50% el año próximo. El crecimiento del año que viene estará cerca del 2%, contra el 6% de 2008
Pero, se sabe, el Central hace hasta lo imposible para mantener a los mercados en calma. Inundó de dólares a la plaza vía los swaps cambiarios o directamente en el mercado spot, con un colchón de reservas que supera los u$s 200.000 millones. “El modus operandi del Central sugiere que van a tratar de prevenir una fuerte devaluación de la moneda”, comenta BNP Paribas, que aprovechó la reciente baja del dólar para dar su recomendación: “reabrir una posición en largo con el target de 2,60 reales por dólar”. Traducido: la moneda brasileña no tendrá una significativa baja.
En Barclays Capital calculan un dólar a 2,35 reales y una tasa Selic en 11,50% para el cierre de 2009. El recorte de tasas empezaría a producirse a comienzos del próximo año. Para el banco británico, la salida de capitales seguirá en el corto plazo, al real le costará recuperarse (aunque hay exacerbación) y la economía crecerá sólo 1,4%. El dato positivo es que el Central podrá disponer de su artillería para que el golpe no sea mayor: Barclays dice que la depreciación del real no tiene hoy un efecto tan directo sobre la inflación (algo que dinamitaría la idea de bajar fuertemente las tasas). Históricamente, otros episodios devaluatorios como en 2001 (38% entre enero y octubre) y 2002 (65% entre abril y julio) fueron duros para la economía. Ahora, distintas variables hacen que el traspaso de una depreciación cambiaria sea menor: 10% de devaluación se traduce en 1% adicional en la inflación.
Sea como fuere, el final está abierto. Después de todo, dice Walter Molano de BCP Securities, “como Papá Noel, el desacople de Brasil fue otro mito que terminó yendo a la basura”.
Comentá la nota