La balanza comercial anotó un saldo positivo de u$s 20.278 millones frente a los u$s 25.275 millones de 2009. No obstante, fueron récord tanto las exportaciones como las importaciones
Brasil registró superávit comercial en el 2010, aunque el resultado se redujo casi un 20% frente al año anterior, afectado por la apreciación de la moneda, mostraron ayer cifras oficiales.
El superávit comercial de Brasil bajó a u$s 20.278 millones el año pasado, frente a los u$s 25.275 millones verificados en el 2009, informó el Ministerio de Desarrollo, Industria y Comercio Exterior. La reducción tuvo lugar pese a que el superávit comercial subió a u$s 5.368 millones en diciembre, el mayor superávit del 2010, frente a un balance positivo de u$s 311 millones en noviembre.
Las exportaciones aumentaron a u$s 20.919 millones en el mes y alcanzaron un récord de u$s 201.916 millones en el año.
Las importaciones también anotaron un récord en el 2010, al subir a u$s 181.638 millones, pese a caer en diciembre frente a noviembre.
En declaraciones a la prensa tras recibir el cargo de manos de su sucesor, Miguel Jorge, el nuevo ministro de Comercio e Industria brasileño, Fernando Pimentel, afirmó ayer que el gobierno está preocupado por el impacto del sobrevaluado real en las exportaciones y no permanecerá pasivo mientras la moneda local se fortalezca.
En 2010 el real se fortaleció un 4,6%, lo que se sumó a la apreciación de cerca del 34% registrada el año previo. La apreciación ha presionado el superávit comercial, elevando el costo de las exportaciones en el exterior al mismo tiempo que hace más baratas las importaciones.
Guerra cambiaria
Pimentel, un viejo compañero de lucha de la nueva presidenta brasileña Dilma Rousseff en los años de la dictadura, criticó ayer el efecto perverso de la guerra cambiaria global sobre la industria brasileña, la cual consideró como el primer desafío de su gestión.
Hay una evidente guerra cambiaria abierta en el mundo, que tiene reflejos en la balanza comercial del país y un efecto perverso en la industria, afirmó Pimentel en el acto de asunción de su cargo.
Consideró que, además de ese factor externo, las tasas de interés nacionales, situadas en un 10,75% anual, no están en los niveles deseados, por lo que el gobierno de Rousseff deberá hacer un esfuerzo de disciplina fiscal para llevarlas a un dígito.
Con relación a la actividad exportadora, el ministro consideró que es necesario diversificar la oferta y mejorar la base industrial, a fin de darle mayor valor agregado a los productos.
La competitividad tiene que ser la meta de la industria, pues para alcanzar un pleno desarrollo Brasil precisa ser más competitivo en el comercio internacional, afirmó.
El país prevé que las exportaciones llegarán a u$s 228.000 millones en el 2011.

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