Pimentel dijo que no habrá una prohibición de importaciones. Y que el real no será devaluado.
Según confesó Pimentel, el plan elaborado para el sector industrial parte de una premisa inexorable: “Vamos a tener un real sobrevaluado por un buen período de tiempo.
Quien espera una devaluación se equivoca; porque Brasil ya entró en el grupo de países con moneda valorizada”. Y no saldrá de allí, al menos no por voluntad política del gobierno Rousseff. Esa estrategia cambiaria ya produjo desequilibrios: “Asistimos a la mayor caída de la producción industrial brasileña en los últimos 12 años” y a un “déficit de la balanza comercial en el sector industrial que llega a 70.000 millones de dólares”.
El plan “Brasil Maior” (“Brasil más grande”) debería en principio compensar esos desajustes, a partir de algunas medidas estructurales para dar más competitividad a la industria como es la reducción dramática de las cargas sociales: las empresas dejarán de tributar 20% sobre salarios para la financiación del sistema previsional. “Ese es el eje del programa” admitió Pimentel. El argumento es que se está “en un escenario de crisis internacional. Y la crisis financiera debilitó mucho los mercados principales, Estados Unidos y Unión Europea, que hoy están estancados. Esto significa que la competencia será difícil en los mercados menos afectados y Brasil es uno de ellos. Pero además hay un cambio de paradigma: el bloque asiático produce todo tipo de manufacturados más baratos que el resto del mundo. Eso muda el perfil de la economía mundial”.
Reafirmó que Brasil “tiene un mercado interno poderoso y si bien no vamos a cerrar el país , sí vamos intentar utilizar ese activo para nuestra producción doméstica”. Otro instrumento clave será “utilizar el poder de compra del Estado brasileño para incentivar innovación y producción doméstica. Puedo pagar más caro a cambio de que la empresa oferente invierta en innovaciones tecnológicas”. La otra vertiente serán los regímenes especiales: “El primero beneficiará a la industria automovilística. Se les darán incentivos tributarios para empresas que produzcan aquí. Brasil importa 28% de los autos 0 kilómetros que se consumen en el país. Es un número demasiado alto y queremos reducirlo”. Buena parte de esas unidades (más de 70%) proviene de Argentina, lo que preanuncia nuevos focos de tensión entre ambos socios.

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