Todo comenzó el jueves pasado, cuando el diario O Estado de San Pablo informó que el gobierno brasileño había comenzado las negociaciones con Estados Unidos para crear en Río de Janeiro una base policial-militar para vigilar el tráfico de drogas en la región, similar a las existentes en Key West (Florida) y en Lisboa.
Ayer, ante versiones que indicaban que el secretario adjunto para el Hemisferio Occidental de EE.UU., Arturo Valenzuela, había ratificado en Quito esa negociación, el gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva salió a poner blanco sobre negro.
"No, no es cierto; no hay ninguna posibilidad de que haya una base militar estadounidense en Brasil", enfatizó Marco Aurelio García, asesor de política exterior del presidente brasileño y dirigente histórico del Partido de los Trabajadores (PT) en declaraciones a Télam.
Aclaró, en un contacto telefónico desde Brasilia, que sí "hay un programa de cooperación" con Estados Unidos contra el narcotráfico, pero sostuvo que no tiene nada que ver con la posibilidad de instalar una base militar. "Nosotros no tenemos doble discurso", afirmó.
El diario O Globo informó el jueves pasado que, dentro del acuerdo, éste contemplada la creación de una central de inteligencia entre la Marina de Brasil y la Policia Federal, con participación de Estados Unidos y otros países.
De visita en Ecuador, Valenzuela afirmó ayer que "Estados Unidos está tramitando, como siempre lo hace con otros países con los que tiene una relación fluida, establecer acuerdos marcos de cooperación". Pero la versión que corrió es que había dicho que "está tramitando" la instalación de una base militar en Brasil, lo que provocó la aclaración del gobierno de Lula.
Para mediados de este mes está prevista una visita del Secretario de Defensa de EE.UU., Robert Gates, a fin de avanzar en el acuerdo bilateral de seguridad.

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