Rebajará impuestos a las empresas por 16.000 millones de dólares en dos años.
En principio, la reducción de las cargas sociales rige para sectores afectados por la valorización del real frente al dólar. Son confecciones, calzados, muebles y software. Lo que el sistema previsional deje de percibir por el lado empresarial podrá “eventualmente” ser compensado por el Tesoro Nacional, según indicó ayer la jefa de Estado. Contempla además que los 116 mayores exportadores del país tendrán atención privilegiada en la devolución de impuestos, por un total calculado en 8.300 millones de dólares . Para concluir, la industria automotriz tendrá un régimen impositivo especial.
La “alianza” de Dilma con la industria, según definió la presidenta ayer durante el lanzamiento del plan, serviría en principio para enfrentar las consecuencias de “una nueva fase de la crisis financiera mundial” que tiene su epicentro en la situación de la deuda de Estados Unidos. El objetivo primordial es compensar al sector manufacturero por un dólar demasiado barato que descoloca a los exportadores brasileños en los mercados externos y perjudica la competencia en el mercado interno de las empresas manufactureras.
Para analistas vinculados al gobierno, como los del portal de sociología y ciencias sociales Carta Maior, esto “evita” el quiebre empresaria l, el despido de trabajadores y la desaceleración económica. Según Dilma, el gobierno “inicia una cruzada en defensa de su industria contra una competencia predatoria y desleal”. Los del site Carta Maior consideran que éste es un paquete industrialista, antiliberal y de corte “nacionalista”.
Pero otra es la visión del sector laboral . Para representantes de la Central Unica de Trabajadores (CUT), vinculada políticamente al Partido de los Trabajadores, “la desgravación impositiva con foco en la Previsión Social no se sostiene”. La entidad, oficialista, criticó el plan por entender que no ataca “lo más perverso” de la economía brasileña que son las elevadas tasas de interés, implementadas en teoría para reducir la inflación pero que “atiende básicamente a la presión del sector financiero”. Desde el sindicalismo opositor, los dirigentes tampoco ahorraron cuestionamientos. Tadeu Moraes, de Fuerza Sindical, sostuvo que la estrategia de recortar las contribuciones patronales al sistema previsional “acaba con los trabajadores”. De acuerdo con este dirigente, “el gobierno afirma que el Tesoro Nacional bancará lo que deje de ser aportado por el empresariado. Dudamos de que vaya a hacerlo”.
Para los representantes del sector privado, como la Confederación Nacional de la Industria y la Federación de Industrias de San Pablo, son iniciativas “positivas” pero “no suficientes, frente a una pesada competencia externa”. Ambas entidades dijeron que en ese paquete entraron algunos sectores, pero que hay otros que permanecen sin ser atendidos.

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