En la final, el equipo de Dunga enfrentará hoy a los Estados Unidos, que viene de dar la gran nota al eliminar a España.
Las previsiones empezaron a quedar desacomodadas cuando Estados Unidos, al que se le auguraba una salida por la puerta chica, se metió en las semifinales por la ventana: producto de su 3-0 a Egipto y del mismo resultado con que Brasil despachó a Italia. Después sí, los socceros exigieron un pasillo de reconocimiento con el 2 a 0 a España que los llevó a la final de hoy. Defensa compacta, una gran condición atlética y un afilado oportunismo norteamericano para aprovechar los descuidos de España le dieron forma a una sorpresa que cambió la dinámica del torneo.
Más allá de este batacazo, y hasta que los hechos demuestren lo contrario, Brasil es el candidato al título en el partido que disputará esta tarde, a las 15.30 de nuestro país, ante los Estados Unidos. Los campeones de la Copa América buscarán la tercera corona, tras las obtenidas en Arabia Saudita ?97 y Alemania ?05. Si triunfan, igualarán la campaña de Francia en 2003, cuando ganó todos los encuentros para ser campeón.
Brasil se impuso en los cuatro cotejos, con 11 goles a favor y 3 en contra. Su máximo anotador es Luis Fabiano, con tres. Lejos del jogo bonito , el equipo de Dunga es pragmático y certero. No necesita dominar los desarrollos para establecer diferencias en el marcador. Puede desnivelar con su poderío aéreo (Luis Fabiano, Juan y Felipe Melo marcaron de cabeza en jugadas de estrategia), de tiro libre (Dani Alves, en el agónico éxito sobre Sudáfrica) o en los vertiginosos contraataques que pasan por los pies de Kaká, Robinho y Luis Fabiano (descartó que su estado febril tenga relación con la gripe A y aseguró que hoy será titular).
Dunga refuerza en Sudáfrica su autoridad con decisiones que no le hacen lugar al populismo. Se mantuvo firme en la postura de no convocar a un decadente Ronaldinho ni en dejarse tentar por la enésima resurrección de Ronaldo en Corinthians. Sobre el primero, que apenas entregó algunos chispazos en Milan, Dunga fue distante: "Depende de él. Para estar en la selección hay que rendir al máximo".
Brad Bradley, director técnico de Estados Unidos, calificó de "histórico" el día de hoy. Y se sumó al lema "Yes, we can" (Sí, podemos) del presidente Barack Obama. "Trabajamos para él, ¿no?", se preguntó con una sonrisa cuando lo consultaron por la analogía entre el dicho del primer mandatario y su aplicación en el fútbol. Los norteamericanos perdieron los dos primeros partidos (ante Italia y Brasil) cuando tenían un jugador menos por expulsión. "Quiero ser campeón", dijo el volante Benny Feilhaber, que nació en Río de Janeiro y desde los 6 años vive en los Estados Unidos.
2,7 millones de euros recibirá de premio el campeón; la escala de las demás recompensas es la siguiente: 2°, 2,3 millones; 3°, 1,9, y 4°, 1,6.

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