Por Eduardo AulicinoNo por valoración de virtudes o de rigor técnico en la propuesta oficialista, sino por debilidades propias y sentido común de campaña, la oposición dio señales explícitas de allanar el camino al tratamiento del proyecto de Presupuesto 2012 sin mayores problemas. Por supuesto, esto lo sabía el bloque de diputados kirchneristas y también el Gobierno.
Pero Amado Boudou prefirió un tono desafiante para presentarse en el Congreso y advirtió que el papel tal como fue escrito no puede ser modificado en punto alguno. Planteó la cuestión como un tema de poder , superando incluso la perspectiva de los legisladores más verticalistas, y exhibió otra vez la intención de forzar la agenda electoral como había ensayado unos días antes con el FMI, eludiendo por supuesto debates de fondo.
Todos sacudidos aún por los resultados de las primarias, los bloques opositores descartaron frenar el debate en Diputados frente al juego sin riesgos del oficialismo. “No podemos quedar enganchados como el año pasado, porque además ellos después se manejan por decreto y nos ponen en el lugar de opositores cerrados . Hay que evitar al menos que se pongan en el lugar de víctimas ”, dice un legislador radical.
De todos modos, la oposición intentará debatir los puntos a todas luces más débiles del proyecto. Además de señalar cifras literalmente increíbles –en primer lugar, la estimación de 9% de inflación anual–, insistirá con destacar el mecanismo repetido de subestimar la recaudación, que ubican en unos 40.000 millones de pesos para el año próximo, lo cual permite asignar luego esos recursos sin control alguno. Claudio Lozano precisa que en los últimos cinco años el Gobierno pudo utilizar así más de 212.000 millones de pesos por afuera del debate parlamentario .
Boudou dejó una señal de a firmación política y de campaña en su paso por el Congreso. Sostuvo que el Presupuesto debe ser aprobado tal como fue imaginado por el Gobierno , es decir, que no hay disposición a negociar nada. De lo contrario, advirtió, se manejará igual que este año. Y agregó que cualquier planteo en sentido contrario debe ser interpretado como “un palo en la rueda” de la gestión presidencial .
El ministro y candidato a vice dio de ese modo una pincelada de kirchnerismo duro en medio de una campaña que, centralmente, exhibe a la Presidenta con un tono alejado de ese estilo y dedicada a una gestión que se proyecta naturalmente hacia un nuevo mandato , luego del triunfo de agosto.
Boudou, convertido en el oficialista con mayor juego propio y alentado desde Olivos, tiene la tarea de encarnar el mensaje “joven” y “progresista” del poder , reiterando las formas, con sus incursiones musicales, y recreando el discurso, como en su reciente intento de confrontación con el FMI. En ese caso, prefirió aludir a las medicinas del Fondo y eludió cualquier referencia a las estadísticas del INDEC, tema que, en rigor, tiene implicancias internas cada vez más distorsionantes de la realidad . Resulta sobre todo significativo el número sobre pobreza, que en las planillas oficiales es del 8,3% y para diversos analistas, incluso cercanos al Gobierno, supera el 20%.
Los movimientos de Boudou tienen además traducción inmediata en las filas del oficialismo. Allí, se observa el avance del ministro, particularmente notable después de las primarias.
Boudou expone su decisión de colocarse como una pieza central en la pelea electoral, pero con proyección a la nueva etapa que se abriría en octubre . Está lejos de conformarse con el papel tradicional de vice y quiere tener peso en la gestión política y también en el plano económico. El discurso de campaña, y su intención de marcar también agenda, son el emergente de un proyecto personal que es difícil imaginar sin oxígeno de Olivos . Ese, en todo caso, es el dato que inquieta en el peronismo.


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