Por: Ricardo Kirschbaum.Si se aplicara el planteo del ministro Boudou, muchos funcionarios del actual Gobierno deberían abandonarlo porque formaron parte de la fallida experiencia de la Alianza.
Boudou está a salvo de siquiera haberse aproximado a la Alianza porque en esa época abrevaba en las fuentes del más puro liberalismo económico del CEMA, la UPAU y la UCeDé de Alvaro Alsogaray, que había entregado sus mejores cuadros para militar en el gobierno de Carlos Menem.
La cuestión de los excesos está en los que deben sobreactuar para ser creíbles y quedar momentáneamente libres de sospecha de sus propios superiores, que siempre los ponen a prueba como un juego aparentemente adolescente que no tiene nada de ingenuo y mucho de crueldad. Boudou no es el único que integra esa facción de conversos que recién descubrieron al pueblo cuando llegaron al poder.
Y se convierten en fiscales inquisidores y escribanos de la ética. Boudou en el Senado dio además lecciones de periodismo y de lo que debe o no hacer un diario, quizá porque, en otra confusión propia de su lectura veloz, está convencido que el mejor periodismo que se practica es el de la cada vez más extensa cadena de medios oficialistas.



Comentá la nota