Lo buscaban por un robo calificado, que habría cometido en el mes de marzo del año pasado a pocas cuadras de su casa. El sujeto está con custodia policial y tras recibir el alta médica, será trasladado hacia la Unidad Penitenciaria, a la espera de una resolución judicial.
Así lo confirmaron a época, desde la Jefatura de Policía, luego del escandaloso incidente protagonizado por Marcelo Alfredo Monzón (22) y su “amigo” Emanuel Maximiliano Pintos (21), con quien mantuvo una ronda de tragos que se extendió por varias horas.
Según la información Monzón, más conocido en el mundillo del hampa como “El Feo”, sería un reconocido delincuente quien tiene varias caídas en comisarías, pero la Justicia lo buscaba específicamente, por su relación con un robo calificado, ocurrido en el mes de marzo de 2012 y por el cual se hallaba en calidad de prófugo de la ley.
El delito se habría cometido justamente en jurisdicción de la comisaría Quinta, donde se intervenía en el incidente que lo llevó al hospital junto a su “amigo” Pintos.
Con este dato nuevo aportado por la Policía, la investigación tomó un giro trascendental, ya que hasta ayer por la noche, ni Pintos, ni Monzón querían denunciarse mutuamente por la agresión a cuchillazo que tuvieron entre sí y que les provocó heridas de consideración a los dos.
Para los investigadores, este pacto “no cerraba”, por lo que decidieron investigar sus antecedentes.
El disparador de esta medida fue la actitud de Pintos, quien minutos después de ingresar a la guardia de emergencias del Hospital Llano y, mientras se encontraba semi desnudo y con su bata puesta, decidió escaparse para evitar ir preso por agredir a su compinche.
“Primero llegó Monzón con varias heridas de puñaladas, la más seria en el estómago, luego cuando la Policía estaba anoticiada y en el lugar recabando datos, llegó Pintos, con heridas similares”, explicaron fuentes médicas y policiales.
En un momento dado y mientras los investigadores se aproximaban a la verdad de los hechos que derivaron en la internación de los dos jóvenes, Pintos tomó la determinación de darse a la fuga, así y como estaba. Casi desnudo y con su bata toda ensangrentada, salió corriendo ante la mirada atónita de quienes estaban en el patio del hospital y los propios vecinos, que fueron guiando a la policía tras los pasos del sujeto.
Minutos más tarde fue demorado y devuelto al hospital Llano, donde él y Monzón continúan internados. Con la salvedad de que para Monzón, se apostó una guardia policial, dado que tras ser dado de alta irá a la cárcel.
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