Las apps de préstamos ya suman 4 millones de descargas solo en Google PlayStore. Y en esa red de infinitas deudas, se multiplican las denuncias por dinero no pedido, morosidad castigada con acoso y tasas de hasta 1.700%.
Por
Rodrigo Núñez
Pedir plata en minutos, sin ir al banco, con solo el DNI y una selfie: ese simple formulario impulsa el boom de descargas de aplicaciones de préstamos, con más de cuatro millones de instalaciones en celulares, que corren en paralelo al monstruo financiero de Mercado Pago. Sin embargo, las reseñas de los usuarios exponen un patrón repetido: deuda que aparece sin ser pedida, cobranza con amenazas ante la mínima mora y tasas que multiplican varias veces el capital prestado por 1.700%.
Poder tomar deuda a un click de distancia es parte de la explicación de que la morosidad en familias se encuentra en niveles históricos (13%), según el último dato disponible del Banco Central. Los valores actuales sólo fueron superados por lo sucedido en la crisis del 2001. El no pago de deudas en el sector no financiero superó, incluso, los niveles de la pandemia y alcanza el 33,9%.
Solo en Google Play, la sumatoria de las apps de préstamos más populares supera los 4.000.000 de descargas. Moni, la más instalada, ya pasó el millón; le siguen Credicuotas con un millón y CréditoExpress, Pitage y CreditoJusto con cientos de miles cada una.
El fenómeno no se detiene en el usuario final. También creció la oferta de aplicaciones pensadas hasta para quienes prestan dinero: Prestamistapp, con más de 500.000 descargas, se presenta como un sistema para que prestamistas independientes automaticen la gestión de clientes, cobranzas y saldos pendientes.
El modus operandi: deuda que nadie pidió
Entre las quejas más repetidas aparece un patrón preocupante: la aplicación aprueba y transfiere dinero sin que el usuario haya confirmado la solicitud ni completado la verificación de datos biométricos, y después reclama el monto total más intereses. Un usuario lo describió así en una reseña de Play Store: "Solo hice la consulta, sin confirmar, y me confirmó un préstamo que no pedí"
El mismo relato agrega un detalle que se repite en otros casos: el dinero efectivamente depositado en la cuenta es menor al monto que figura como préstamo aprobado, aunque la deuda que se reclama después es por el total nominal.
El segundo patrón detectado son las deducciones no transparentadas al momento del desembolso. Otro usuario relató haber solicitado un crédito de $ 20.000 y haber recibido apenas $ 12.000, tras un descuento de $ 8.000 en concepto de "tarifas" que, según su reseña, no estuvo claramente informado antes de aceptar el préstamo. Al momento de pagar, sin embargo, la exigencia fue devolver los $ 20.000 completos más los cargos del medio de pago utilizado.
A esto se suman plazos de devolución extremadamente cortos —de apenas 8 días en algunos casos, muy lejos del mes que suele usarse como referencia— combinados con tasas de interés elevadas y comisiones adicionales por el solo hecho de pagar la cuota.
Morosidad y amenazas: la cobranza que cruza la línea
El tercer eje que surge de las reseñas es el más grave: el hostigamiento ante la mora. Varios usuarios describieron haber recibido mensajes de texto, correos electrónicos y llamadas intimidatorias apenas un día después del vencimiento. Uno de ellos contó: "Me atrasé un día y ya tenía amenazas en el correo y en redes sociales".
Las denuncias incluyen el uso no autorizado de la agenda de contactos del teléfono para amenazar con exponer la deuda ante familiares y conocidos, y el envío de fotografías y mensajes amenazantes a través de redes sociales. En más de un caso, los usuarios reportaron que el hostigamiento continuó incluso después de haber pagado, porque el sistema de la aplicación no reflejaba el pago a tiempo.
A esas denuncias se suman quejas por fallas operativas: plataformas que no registran correctamente los comprobantes de pago y operadores de atención al cliente que dan respuestas contradictorias entre sí frente a un mismo reclamo.
Detrás de la promesa de dinero rápido hay una estructura de costos que solo con un análisis de los términos y condiciones de estas plataformas permite dimensionar con precisión. La Tasa Nominal Anual (TNA) de estos créditos parte de un piso de 144,50% y escala hasta un máximo de 300%.
El dato más contundente es otro: el Costo Financiero Total Efectivo Anual (CFTEA), el indicador que suma intereses, comisiones, gastos administrativos e impuestos, alcanza un techo de 1.646,51% para los perfiles de mayor riesgo crediticio, con un piso de 353%. En la práctica, financiarse a través de estas apps puede llegar a multiplicar por más de diecisiete veces el capital solicitado en un año.
No todas las plataformas operan al margen del sistema. Credicuotas Consumo S.A. está registrada ante el Banco Central y ofrece préstamos de entre $ 1.000 y $ 2.850.000, a devolver en plazos de 3 a 30 meses bajo el sistema de amortización francés, con interés simple y sin capitalización.
Aun así, el CFTEA con IVA de esta firma arranca en 303,53% y llega hasta 598,13% según el perfil del solicitante y el plazo elegido. Un ejemplo representativo lo ilustra: por un crédito de $ 100.000 a devolver en 6 meses, con una TNA de 132,32%, el usuario termina pagando seis cuotas de $ 25.126,01, un total de $ 150.756,06. Es un recargo de 50,7% sobre el capital original en apenas medio año.
La regulación vigente obliga a informar la TNA y el CFTEA antes de que el usuario confirme la solicitud del préstamo. Pero la distancia entre el piso de la tasa nominal y el techo del costo financiero total —de 144,50% a 1.646,51%— muestra el margen que existe para que la letra chica termine multiplicando el costo real de la deuda muy por encima de lo que el usuario imagina al momento de aceptar. Allí nace el nido de las amenazas.
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