PJ bonaerense: en la búsqueda permanente

PJ bonaerense: en la búsqueda permanente

UNIDAD, pareciera ser la palabra clave de las charlas entre sectores, en el inicio de este 2018, que sin duda, es el año del armado político, léase la madre de todas las batallas, en las tierras que gobierna Vidal, y que decidirá el destino de las elecciones nacionales del PJ, en 2019.

Y no es un dato menor. El peronismo bonaerense, determina, para bien o para mal, ya que en este territorio “vive” el 40% del padrón nacional. Y, si para algo sirven las estadísticas, vale recordar que ya ha sufrido tres derrotas consecutivas.

“Locura es hacer lo mismo una y otra vez esperando obtener resultados diferentes” dicen que dijo Einstein. Y, pareciera ser el estigma de la dirigencia. Hacer algo distinto, ya que locos no están.

El peronismo, tiene lógica y vida propia. No encaja en los valores de la política tradicional. Cuando gobierna, todos se alinean. Cuando no gobierna, o mejor dicho, después de una derrota, se pueden describir etapas: acuse del golpe, pase de facturas, jubilaciones anticipadas, canibalismo interno, toma de conciencia, y búsqueda de unidad. Así funciona, más allá de las liturgias y las tradiciones.

Tras la derrota de Scioli, en 2015, y el triunfo de Vidal, las aguas se empezaron a dividir.

Y esa división, que fue mutando de nombres y protagonistas, puede definirse como la discusión entre dialoguistas y confrontativos. A lo que hay que sumarle, la histórica pelea entre el conurbano y el interior.

A este panorama complejo, se suma un nuevo sector, que pide estar en la discusión: los intendentes, que tienen poder territorial.

Y no sólo eso. Además, irrumpe en escena la ex presidenta. También con una situación inédita. Es la derrotada más exitosa del país,  con tres millones y medio de votos, obtenidos con el sello de Unidad Ciudadana, por fuera del PJ tradicional. Decimos la derrotada más exitosa, ya que quienes querían jubilarla, fueron aplastados en sus distritos. Y dentro de la lógica pejotista, el que tiene los votos…

Así las cosas, finalizando el 2017, el PJ elige una nueva conducción, producto de la forzada unidad, donde el gran derrotado fue Fernando Espinoza, ex intendente de la Matanza, y actual diputado nacional.

Quiénes ganaron? Se podría decir que los moderados y dialoguistas, en alianza con sectores sindicales, haciendo usa de dos banderas: el cambio, y la responsabilidad de gobernar sus territorios.

Y la nueva conducción, inspirada en el cambio y el dialogo, comenzó a tender puentes. Por caso el flamante presidente, Gustavo Menéndez, asegura trabajar para “reconstruir el peronismo con renovación”. Se reunió con Sergio Massa, y hará lo propio con gobernadores peronistas pero también con todos los intendentes, Florencio Randazzo, la CGT, sectores de los movimientos sociales, y también dirigentes gremiales que no están en la estructura de la CGTCristina(Kirchner), como jefa de Unidad Ciudadana, y agrupaciones cercanas al kirchnerismo.

Cristina los ocupa. Trascendió que Menéndez piensa que la ex presidenta no conduce pero sí necesitan que acompañe porque tiene un núcleo duro de votos.

También Martin Insaurralde, intendente de Lomas de Zamora, tiende puentes. A él le toco la tarea del dialogo K. Contó que ve a Cristina “con muchas ganas de construir un gran frente electoral, ser parte y poner todo su aprendizaje”.

En ese sentido, Insaurralde reveló que en las últimas reuniones de las que participó junto a la senadora por Unidad Ciudadana “ella no ha discutido personas o nombres”, sino que discutía “ideas y proyectos futuros”. “Se está dando un dialogo que hay que seguir en todos los sectores, los sindicatos, la iglesia, los movimientos sociales”, agregó.

Otro núcleo duro de pelea es la relación con Vidal. Y no política, sino de gestión. El pacto fiscal que propone la gobernadora, tensa las relaciones.

Ese pacto, con el mismo espíritu del que Macri firmo con los gobernadores, faculta al Ministerio de Economía, a revisar las metas de endeudamiento y establece que “la adhesión es condición necesaria para la obtención de nuevos endeudamientos, de avales y de garantías para fideicomisos y para obtener ayudas financieras”.

Esto género que un grupo de intendentes del interior alzara la voz, asesorados por la ex ministra de economía de Scioli.

“No nos vamos a tirar las suerte entre gitanos”, dicen que dijo el creador y único líder del Justicialismo.

El rol del Partido, de esta nueva conducción, es el de armonizar estas tensiones. Para eso se postularon. Y para eso fueron electos.

Por eso, mientras siguen las conversaciones, es casi un hecho, que el 28 de febrero en San Bernardo, el peronismo bonaerense se reunirá en lo que se denomina oficialmente “EL PRIMER ENCUENTRO DE LOS CONSEJEROS PARTIDARIOS”.

Y claro, San Bernardo está en el Partido de la Costa. Cuyo Intendente se llama Juan Pablo de Jesús. Que además, es Secretario General del PJ bonaerense.

Con su perfil bajo, su Juventud, su tercer mandato en curso, es uno de los artífices, no sólo de la Unidad del Partido puertas adentro, sino de lo institucional. Es un armador nato, un referente, una pieza clave en el devenir de los tiempos que vienen.

Su rol silencioso pero eficaz, en tándem con los referentes más importantes, explican el porqué de su nombramiento como Secretario General. La Costa, como en 1983, es una isla peronista en un mar amarillo. Y los últimos resultados electorales, en un distrito que está en la mira de Cambiemos, lo posicionan con un rol fundamental en el intento del peronismo de volver al poder.

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