El equipo correntino cayó 2 a 0 en Gualeguaychú ante Juventud Unida, que acertó en dos pelotas paradas.
El Aurirrojo desperdició las oportunidades que tuvo para marcar en el primer tiempo; en cambio su rival aprovechó las situaciones a favor del complemento.
RUBEN POLETTI
Enviado Especial a Gualeguaychú
En Gualeguaychú, Boca Unidos repitió la misma película de los últimos juegos, con un final conocido por todos: derrota, la séptima consecutiva en calidad de visitante, esta vez frente a Juventud Unida, que ganó bien 2 a 0.
El partido, correspondiente a la vigésimo octava fecha del campeonato de la Primera B Nacional, se jugó en un campo de juego “pesado” y resbaladizo, que se vio afectado por las últimas lluvias que cayeron sobre esta ciudad del Sudeste entrerriano, ya muy cerca del límite con la provincia de Buenos Aires.
Un intenso primer tiempo disputaron el Decano y el Aurirrojo, que debieron conformarse con irse al entretiempo sin goles, cuando generaron situaciones en ambos arcos para convertir.
El campo de juego les jugó una mala pasada a varios protagonistas. A Ricardone, por caso, le costó hacer pie por el sector izquierdo de la defensa, donde el ingresado Pombo -entró a los pocos minutos de juego por Fornillo, que se retiró lesionado- lo dejó desairado en varias ocasiones, hasta que el ayer capitán solicitó cambio de botines y pudo afirmarse mejor.
Otro que sintió el terreno, y también la posición de volante por derecha -su puesto es de centrocampista- fue Diego Sánchez Paredes, que lució descolocado, perdiendo más de lo que ganó con Gauna, quien se abrió bien por la izquierda y escapaba a la marca del correntino y del colombiano Bravo, que se cerraba para hacerle con Ortíz el 2-1 a Zampedri.
Luego de dos revolcones de Henrricot -muy atento, leyendo bien las jugadas- tras un centro endemoniado de Pombo, y posteriormente un remate desde afuera de Gauna, el visitante mejoró un tanto su juego.
La primera más clara fue para Boca Unidos. Escobar le puso una pelota filtrada a Dening, que pasó al arquero Perelman llegando a puntear la pelota, aunque luego le quedó atrás. Dio la impresión que el goyano se demoró un segundo esperando que se decidiera a rematar Cháves, que venía de frente, pero como no lo hizo, tuvo que tirar de media vuelta, salvando sobre la línea Marchesini.
Juventud contestó con un centro de Ferreira que encontró sólo a Zampedri por el medio del área, cuyo remate de primera venció la resistencia de Henrricot, aunque el gol fue anulado por posición adelantada a instancia del primer asistente.
Ambos equipos dieron mucha ventaja en la contra, ya que quedaban mal parados cuando perdían la posesión de la pelota. En una de esas situaciones, Bravo tomó un rebote en su propia área, y tras una carrera de más de 60 metros dejó a su marcador en el camino y quedó cara a cara con Perelman, pero en lugar de rematar al arco, prefirió asistir a Silva, adivinando la intención Marchesini, que cortó oportunamente el pase para nuevamente salvar a su equipo.
El local volvió a acertar cuando Zampedri se anticipó a todos y bajó con la cabeza un córner desde el sector derecho, ingresando por el otro lado libre de marcas Ferreira para empujar al gol. Pero nuevamente levantó su banderín Federico Cuello para invalidar por segunda vez la conquista de Juventud por off side.
Previamente, una pelota quedó “boyando” en el área local tras un tiro de esquina ejecutado por Oviedo, pero Marchesini se interpuso antes los remates de Escobar, y luego de Sánchez Paredes.
La etapa se cerró con un pelotazo de Barrado a espalda de Ortíz que Ferreira fue a buscar para quedar de frente ante Henrricot, que tapó muy bien el remate cruzado del delantero que tenía destino de gol.
En la primera media hora del complemento, los equipos parecieron sentir el ritmo de juego y el estado de la cancha, bajando los decibeles. Ambos sólo tuvieron aproximaciones, pero les faltó profundidad ofensiva.
El quiebre del juego se dio en un tiro libre, tras una falta cobrada por Giannini de Moisés a Bandiera, quien había aguantado de espaldas al arco. En el centro enviado al borde del área chica por Barrado, falló por única vez en el partido Henrricot, que se pasó, y el zaguero central Ricardo Villalva la empujó de cabeza al fondo de la red para marcar la apertura.
El gol desarticuló a Boca Unidos, que intentó una reacción que no terminó de concretar. Para colmo, los últimos dos cambios que ensayó Rodríguez, que terminaron dejando en cancha a un solo delantero neto de oficio, tanto antes como después de encontrarse en desventaja, ayudaron poco.
El partido se definió tras un pelotazo largo que parecía estar controlado, porque Oviedo llegó para cruzar una pelota que fue a buscar Zampedri apareado con Danelón. Pero el tucumano -muy impreciso ayer- se equivocó al no despejar de primera, y a instancia del asistente, el árbitro cobró un agarrón del oriundo de Capitán Bermúdez.
El tiro libre, tras dos jugadores que pasaron por arriba de la pelota, fue ejecutado por Marchesini, que con un potentísimo remate de zurda al ángulo superior izquierdo, dejó sin chances a Henrricot.
Los minutos posteriores estuvieron de más, dando la impresión que aún si hubiesen jugado media hora, la visita no iba a poder lograr el cometido de descontar; ante un local que complicaba y acechaba en cada contra.
Fue derrota, una más, de Boca Unidos fuera de Corrientes, que lo aleja más de los equipos que luchan por ingresar al Reducido por el segundo ascenso.
Ahora el domingo próximo en su estadio del barrio 17 de Agosto buscará comenzar la recuperación ante el puntero Patronato, en un partido con mucha historia en la Mesopotamia, aunque para lograr los tres puntos deberá acertar arriba y no equivocarse atrás.
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