Un búnker austero y confiado

Un búnker austero y confiado
En un local modesto del macrocentro marplatense, Arroyo festejó tibiamente el desempeño en las Paso. "Esperaba un resultado mejor", aseguró.
En un pequeño local de Nueva Pompeya en la calle Moreno, alrededor de las 19 comenzaba a armarse todo para recibir al concejal Carlos Arroyo, primer precandidato por la Agrupación Atlántica. Uno de sus hijos, Guillermo (precandidato en la lista de la agrupación) era el encargado de dirigir las tareas. La tarde no empezó muy bien: saltaron los tapones en la preparación de la conexión de luz.

Enmendando el yerro eléctrico, se colocó una computadora para musicalizar, un proyector para emitir imágenes de los canales locales y de fondo sonaba una emisora marplatense.

Si bien no eran muchos los comentarios en cuanto a números, todos especulaban que era una gran elección por la austeridad de la campaña de la Agrupación Atlántica. Los primeros datos que llegaban de diferentes puntos de la ciudad daban siempre a Arroyo por encima de Alejandro Ferro y reconocían la buena elección de Vilma Baragiola. A medida que se sumaba gente para esperar a Arroyo, todos sonreían y se abrazaban. “Parece el comité radical del 83”, comparó el segundo precandidato, José Cano.

Alrededor de las 22.30, después de tanta espera y cuando algunos se impacientaban para que llegara la cabeza de la Agrupación Atlántica, porque los medios se impacientaban, apareció Arroyo. Se estrechó en un cálido abrazo con Cano e ingresó al búnker entre papelitos, aplausos y cánticos. “Se terminó la época de los políticos payasos y arranca la época de los políticos que pensamos. Esperaba un resultado mejor, de todas maneras tenemos unos meses más para mejorar”, dijo confiado el edil.

En cuanto a la posibilidad de tejer alianzas con otros sectores, Arroyo fue contundente: “Si sirven para mejorar la calidad de vida de los marplatenses, es decir que le convenga a la ciudad, estudiaremos con la dirigencia del partido qué haremos. Queremos volver a la Mar del Plata feliz que una vez tuvimos y que por culpa de un grupo de extranjeros perdimos. Yo soy marplatense y quiero trabajar para mi ciudad”.

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