El gobernador de Santa Fe, Hermes Binner, manifestó ayer su “preocupación” por la posible división del Partido Socialista como consecuencia de la feroz interna del Frente Progresista para elegir el sucesor del mandatario en la provincia.
“Con esta medida de ir a internas nos preocupa que el socialismo se divida porque tiene una vieja historia de divisiones”, sentenció Binner, aunque aclaró que “vamos a hacer todo el esfuerzo para que esa división no se produzca”.
El mandatario provincial impulsa a Bonfatti, su ministro de Gobierno y Reforma del Estado, mientras que el senador Giustiniani prepara para el próximo 5 de febrero un encuentro de su corriente para definir si compite o no en la interna partidaria del Frente Progresista.
La tensión entre los dos sectores de socialismo aumenta con los días y ya se habla de proyectos separados. En el gabinete de Binner fueron escasos los funcionarios ligados a Giustiniani y hoy solo aparece, con poca prensa y escaso despliegue, el secretario de Ciencia y Tecnología, David Asteggiano, ex decano de la Facultad de Ingeniería. El resto lo componen binneristas puros.
La interna entre Bonfatti (Binner) y Giustiniani provoca la competencia también de dos precandidatos a intendente de Rosario: Raúl Lamberto, actual diputado provincial, tendrá como retador a Miguel Zamarini, tituar del Concejo municipal, quien acaba de lanzar sus afiches (ver recuadro).
El problema que la pelea podría traer aparejado es que el radicalismo, que se arma para ir con candidatos propios, se le cuele por el medio.
El socialismo tuvo una resonante división a mediados de los 90 cuando se escindió el sector del entonces intendente Héctor Cavallero tras perder la interna partidaria.
No somos gorilas. Binner ayer tuvo otras manifestaciones que hicieron recordar aquel trance de 10 años atrás, pues afirmó que “no somos gorilas”. Ese guiño al peronismo remontó a la experiencia que luego terminó en alianza entre Cavallero y sectores menemistas.
“Todos aquellos que tienen una visión de Nación y con quienes podamos coincidir en un 40 por ciento, hay que avanzar, y si podemos en un 60 por ciento, mejor, y si es un 80 tocamos el cielo con las manos”, dijo.
Pero enseguida se plantó para criticar la política agropecuaria del gobierno nacional, al asegurar que el gobierno “se equivoca al no darle lugar a un sector importante de la producción que es el triguero”.
Según advirtió, las autoridades nacionales “faltaron a la palabra” y dijo que “lamentablemente no ha sido escuchada” la propuesta de diez puntos de la provincia para Santa Fe.






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